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Acosadores de celebrities: o mía o de nadie

Los dos fans de Jennifer Aniston y Sandra Bullock que han cruzado la línea entre la admiración y el delito no son los primeros en hacerlo ni serán los últimos. La historia de la fama está llena de ovejas negras que han ido demasiado lejos para conocer a sus ídolos.
Los acosadores, esos adorables chalados. Al mismo tiempo que convierten en un infierno la vida de las celebridades que se les meten entre ceja y ceja también pueden llegar a convertirlas en leyenda, a veces a un precio altísimo. Estos días Sandra Bullock y Jennifer Aniston (la pobre, como si no tuviese suficiente con haberse convertido en la solterona oficial de América) se han convertido en las últimas celebridades en convertirse en carne de tabloide debido a un fan que ha visto demasiadas horas de tele. En el caso del de Anisto, llegó hasta el punto de recorrerse el país entero ya que “iban a casarse”.
Jason Peyton, de 24 años, fue detenido la semana pasada en Los Angeles en posesión de un objeto afilado, esparadrapo y notas de amor dirigidas a Aniston. El hombre estaba como vaca sin cencerro, sí, pero a la vez uno no puede dejar de encontrar cierto encanto añejo en todo esto. ¿Esparadrapo y notas de amor? Eso puede llevarlo tanto un acosador psicópata como un amante cuya novia se ha cortado un dedo mientras encurtía cebollas.
En cualquier caso Peyton, que no tenía ninguna novia cocinitas, ha sido ingresado en un sanatorio mental donde es obligado a tomar antipsicóticos. En lo que respecta a Bullock, su acosador, llamado Thomas Jane Weldon, ya había sido detenido en 2003 e impuesto a una orden de alejamiento de Bullock durante seis años. Pero el mes pasado apareció en la sala de urgencias de un hospital de Wyoming quejándose de ansiedad e insomnio. Explicó a los médicos que había conducido desde Tenneessee para ver a Bullock, que tiene una casa allí. También les informó de que había dejado de tomar su medicación y que se comunicaba con Sandra de forma telepática. Este lunes, la actriz volvió a pedir otra orden de alejamiento.
Steven Spielberg se lleva la palma en cuanto a chalados. En 1997 los medios informaron de que Jonathan Norman había sido detenido cuando merodeaba por el exclusivo barrio de Los Angeles Pacific Palisades. En su coche llevaba pegatinas de ‘Parque Jurásico’, una cinta de vídeo con la película ‘ET’ y un montón de fotos de dinosaurios. Las intenciones del muchacho, según los agentes, no tenían nada que ver con los dinosaurios ni los marcianos. Eran más terrenales: quería violar a Steven Spielberg. Y no porque fuera su deseo expreso, ojo, sino porque, según reveló a la prensa uno de los detectives implicados en el caso, “estaba convencido de que Spielberg quería ser violado por él”.
Spielberg no pudo dormir tranquilo durante demasiado tiempo. En el año 2002 Diana N. Napolis, de 47 años, envió varias amenazas de muerta tanto a él como a Jennifer Love Hewitt (una señora de gustos eclécticos, cuanto menos). Estaba convencida de que ambos eran parte de una conspiración satánica que intentaba atentar contra ella “manipulando mi cuerpo de forma remota gracias a la tecnología cibertrónica”, según ella misma declaró.
A veces el mundo de los fans locos deja de ser digno de carcajada y nos da algún caso trágico. Paula Godspeed era una aspirante a cantante absolutamente obsesionada por la cantante (y jurado de ‘American Idol’) Paula Abdul. No sólo copió sus peinados y forma de vestir, también cambió su nombre para llamarse como ella. Cuando se presentó a las pruebas de ‘American Idol’ en 2006 comentó a los presentes que desde pequeña hacía dibujos de Paula Abdul… a tamaño natural. A continuación cantó una descafeinada versión del ‘Proud Mary’ de Tina Turner. Abdul y los otros dos miembros del jurado le dijeron que cantar no era lo suyo. Eso fue en 2006. En 2008, tras dos años de depresión a raíz de la humillación que le causó el rechazo de su ídolo, fue encontrada muerta en su coche, tras consumir una dosis letal de drogas. El coche estaba aparcado a las puertas de la mansión de Paula Abdul.
En el mundo hay aproximadamente cinco millones de madres de familia que lo dejarían todo para irse tras Richard Gere. Pero sólo hay una que tuvo el valor de hacerlo. La alemana Ursula Reichert-Habbishaw, madre de cuatro hijos de entre 16 y 22 años en el momento de su juicio en 2002, persiguió a Richard Gere a diferentes partes del mundo y se presentó varias veces en su oficina. Llegó a contactar con él hasta 1.000 veces por mail, teléfono y carta, diciéndole en una de ellas “la muerte sería lo mejor. Puedo coger una pistola y suicidarme. Eres parte de mí. Te quiero”. Ursula nunca fue a la cárcel pero un juez le ordenó abandonar Estados Unidos y no volver a acercarse a Gere. Cuando salió del juzgado hizo su gran último acto: se desplomó sobre el asfalto ante las cámaras. Su abogada y un trabajador de los juzgados tuvieron que llevársela. La parte más interesante de esta historia no la conoceremos nunca: ¿qué le dirían su ex marido y sus cuatro hijos cuando volvió a su casa en la pequeña ciudad de Kassel? ¿Les llevaría algún regalo de su periplo por EEUU? Si la historia ocurriese en Madison County, Iowa, y Ursula se pareciese a Meryl Streep no sería considerada una loca (y seguramente tendría su propio talk show).
A Gwyneth Paltrow le salió un acosador detallista. Dante Michael Soiu, de 51 años, le envió durante años letras, e-mails, flores y… ¡películas pornográficas y pizza! Es probable que Gwyneth, vegana y muy educada, no disfrutase con este tipo de atenciones. Pero cualquier otro norteamericano medio consideraría a todo aquel que le enviase de forma gratuita porno y pizza como uno de sus mejores amigos.
Estos son sólo algunos casos. Todo tipo de celebridades han tenido acosadores: Mel Gibson, Catherine Zeta Jones, Anna Kournikova, Gloria Estefan, Sheryl Crow, Halle Berry... Todos ellos con la misma idea: que su ídolo y ellos estaban hechos el uno para el otro. Algunos casos son tan trágicos que ya forman parte de la cultura popular: el fan de Jodie Foster que intentó asesinar a Ronald Reagan para llamar su atención o el fan de Björk que le envió un vídeo con su suicidio. A la cantante mexicana Selena la mató la presidenta de su club de fans y no olvidemos que Mark Chapman, el asesino de John Lennon, era fan de los Beatles.
Incluso Avril Lavigne tuvo un fan fatal. Definitivamente hay gente que no está bien de la cabeza.