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Adrien tiene una rubia en su interior

No, no es que su pelo no sea castaño. El actor es de los que se mete al can dentro del jersey y saca su cabecita por el cuello como si asomaran dos cabezas, la suya y la del perrito. Igualito que Paris Hilton.
Ésta de la foto es Paris Hilton, pero podría ser Adrien Brody. El actor de 'Manolete' y 'El Pianista' –en este momento no recordamos más- tiene también chihuahuas y los lleva siempre encima como si fueran una terrible riñonera de ésas de los años ochenta. Esta miniraza no es cosa de rubias con tacón y mecha. Los chihuahuas han caído en manos de hombres de pelo en pecho que a fuerza de salir con chicas pequeñas también sucumben en brazos del perro mini. Adrien Brody tiene dos y se llaman Ceelo Vicious y Lolly. El actor es de los que se mete al can por el jersey y saca su cabecita por el cuello como si asomaran dos cabezas, la suya y la del perrito.
-¡Guau!
Coco dice que si la cojo en brazos se siente ridícula, que a ella lo que le gusta es olisquear árboles e ir marcando su territorio cuando le viene en gana. "Soy perro, no una mochila", me dice. La entiendo, estas gansadas de llevar el perro abrazado como un peluche siempre las hacen dueños de perros muy pequeñitos, ésos que antes eran conocidos como "lame …" (main de gap).
-¡No me gusta que digas coño!- me increpa Coco.
-No lo he llegado a decir. ¡He puesto puntos suspensivos!
-Pero se entiende. Eso no es culpa de los perros pequeños, es de sus amos que los ridiculizan.
-Vaaaaale Coco.
Coco sabe que eso de tratar a los perros como juguetitos de trapo y cargarlos al hombro o entre teta y teta es pueril, extravagante y fachoso. De hecho los que tienen un pastor alemán o un husky siberiano me entenderán perfectamente, el cariño hacia los perros no va unido a lo cerca que lo tengas del corazón (o de las tetas). Otro que va por las calles con un chihuahua abrazadito es Brendan Fraser.
-¿Ese quién es? –me pregunta Coco.
-El que hizo de Tarzán y de cazamomias.
-Otro que tal- me ladra Coco ignorando todo lo que escribo. "Ésos llevan una rubia en su interior, eso de cargar con el perro a cuestas es de rubias coquetas que los cargan para ligar", me dice mientras se va caminando a su tazón para beber agua fresca. Tiene razón, la reina de abrazar mascotas es ella. La rubia entre las rubias. "Siempre bajo el sobaco, siempre entre las tetas, siempre colgando del bolso, siempre como bebés de meses", añade Coco haciéndose portavoz de los perros que conoce.
Paris Hilton tiene muchas mascotas sobaqueras y tienen nombres tan elegantes como Bambi o Diamond. Si tenéis un rato de ocio y sexualmente estáis satisfechos podéis colaros en su vida grabada a modo de reality show voluntario y brillante. Yo os dejo un repaso por la reina de las mascotas. Éste.
Al ver el vídeo, uno se da cuenta que la pobre perra, sigo hablando del can, sólo puede ladrar y lamer. Dame pienso y dime tonto dirá el chihuahua. Es la única manera estoica y franciscana de que te vistan como si fueras Marujita Díaz.
-¿A ti te parece normal ese vestuario de brillos?, me pregunta Coco desde mis pies.
-En absoluto. Yo a ti nunca te lo haría-. Le aseguro mientras le acerco una chuche salada y le acaricio el lomo recién cortadito para el verano.
Centrémonos en este cartel, culpable de todos los males para la raza chihuahua. El apocalipsis del buen gusto llegó con una divertida película titulada 'Una rubia muy legal', que en inglés era 'Legally blonde', en francés 'La revanche d’une blonde' y así sucesivamente con otros idiomas. Los daños colaterales al humor fueron a parar a los perritos. La vida cambió para siempre cuando la rubia Reese W. apareció orgullosa -y absolutamente rosa- camino de la universidad con su perro. Un entrañable chihuahua que paseaba precedido de ella durante toda la peli. La minúscula raza empezó a parecer ridícula por asociación. Todas las aspirantes a chica fashion se agenciaron uno, cuanto más pequeño más cuco, para llevarlo pegadito al bolso. La Humanidad se abrió en canal separándonos en "A", dueños de chihuahua, y "B", el vulgo restante. Y hete aquí a Adrien, haciendo de rubia.

-Quiero que la próxima vez hables de las playas, no me dejan bajar como si fuera una apestada.
-Pero si tu no puedes tomar el sol- le digo para calmarla.
-Quiero estar a tu ladito, en la sombra- me dice. Sabe sacarme los colores la muy perra.
Coco está que muerde desde que ha visto carteles en las playas con PROHIBIDO PERROS. Me temo que puede armar una buena. Y estoy con ella. Absolutamente. Coco me ha salido reividicativa. Yo le llamo mi pequeña Pilar Bardem. ¡Arte!