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Amaia Salamanca mete la pata y mira que parecía que estaba bien adiestrada

Como todas las aspirantes a actriz seria, Amaia se va a estudiar a NY, pero interpretación no es lo único que tiene que aprender, según Silvia Grijalba.
Aunque no consigo que nadie me lo confirme, estoy segura de que hay una escuela secreta, selectísima, algo así como el summun de los Masters exclusivos, donde van algunas de nuestras estrellitas de cine. Amaia Salamanca, según ha demostrado en su extensa entrevista en Instyle, ya ha pasado por allí. En esa escuela de postgrado enseñan algunos trucos para triunfar como estrellita emergente de belleza objetiva (es decir, guapa sin discusión, aunque, por supuesto, otras menos perfectas pueden resultar más atractivas) y qué hay que decir en cada entrevista.
Esta en particular da la impresión de que está hecha por uno de los profesores de la escuela que le pregunta exactamente lo que debe explicar al mundo. Hay algunos puntos que son básicos y que ya los hemos visto en Penélope Cruz, Paz Vega y Elsa Pataky. En primer lugar, la entrevista debe servir para que expliquen que el éxito les agobia y que se van a  estudiar a alguna escuela prestigiosísima de Nueva York, porque ellas no son sólo una cara bonita. Por supuesto, Amaia cuenta que lo hará y es bonito el matiz de “lo necesito”, todos nosotros opinamos exactamente lo mismo, especialmente después de verla en la mini serie de los Príncipes, y probablemente otras actrices a lo mejor igual de guapas pero con más dotes interpretativas también se preguntan por qué ha empezado a trabajar antes de dar esas clases. Claro que Pataky también ha ido a clases y no parece que sirvan de mucho, si nos atenemos a su papel en Didí.
Pero sigamos con esos rasgos que todas comparten. También es importante decir que se tiene algún defecto. Es esencial negarse a confesar cuál, pero no se puede ir de diosa. En la entrevista hay que comentar o bien que de pequeña se reían de ti por ser o bien muy delgada o muy alta o por tener mucho o poco pecho y/o que estás acomplejada por algo. Si finalmente no hay más remedio que confesar, la parte elegida suele ser los pies. Amaia no ha dicho ni mu al respecto, sólo que tiene algo que no le gusta.
Hasta ahí todo bien. Pero la vida es como es y no se puede controlar todo. Y en esa entrevista hay dos fallos. El primero hacerse la adivina y decir, antes de que se estrenara la serie, que las críticas hasta el momento habían sido buenas. La miniserie de los Príncipes tuvo también algunas críticas reguleras, y es preferible no hacer caso de la opinión de la familia que nos tememos que era la única que la había visto antes de emitirse.
Pero bueno, eso es perdonable, lo que jamás puede hacer una aspirante a actriz seria es meterse con otras. En la charla le dicen que si se operaría de algo y dice que al tun tun no y que le horrorizaría quedarse como Lomana u Obregón. No, así, no, Amaia. Lo primero porque dentro de unos años tendrás que tragarte tus palabras y lo segundo porque una aspirante a actriz seria jamás se mete con otras mujeres. Una diva tiene que estar por encima de todas y ser condescendiente con las que tienen menos glamour, menos belleza, más años o visten peor. Pero claro, en su caso, se cumple sólo uno de esos requisitos y mira que Obregón no es precisamente el colmo del estilo vistiendo.