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Ay Javier, ¿qué habrá pensado tu madre?

Aunque se declara republicano, le hemos visto recibiendo la medalla de oro del Queen Sofía Institute de manos de la reina. Se pasó el protocolo por la corona y apareció con un traje informal, sin corbata, desaliñado y con barba de tres días. Agradeció el premio pero también lanzó su pullita contra la monarquía, en un alarde de rebeldía.
Que los Bardem no son devotos de las telas rojigualdas no es ninguna novedad, de hecho, cada vez que tienen ocasión, proclaman a los cuatro vientos lo mucho que les gustaría derrocar a los Borbones, en especial la matriarca del clan, Pilar. Pero desde que el oscarizado Javier se codea con la Reina Sofía muchos le han criticado su falta de coherencia, otros lo han achacado a un acto interesado por promocionarse en Estados Unidos, ese país en el que está haciendo las américas. ¿Qué pensará su madre de su pequeño principito?
Y es que, durante la entrega de Nueva York de las medallas de oro que el Queen Sofía Spanish Institute otorga a personalidades que promueven la cultura española en Estados Unidos, fue la propia monarca consorte la que le colgó el respectivo doblón al cuello al menor de los Bardem. En lo que algunos consideran un acto de rebeldía, Javier aprovechó su discurso de gratitud para soltar la pullita: “Agradezco a la reina de España este reconocimiento más allá de mi conocida opinión sobre la monarquía”.
En un alarde de diplomacia, quiso aclarar que aceptaba el galardón (aunque tuviese una corona en el membrete) por respeto al compromiso de la institución con la cultura, pero al mismo tiempo se saltó el protocolo a la torera.
Mientras que el esmoquin es a las cenas de gala como las gafas de sol a Karl Lagerfeld, Bardem prefirió ponerse un traje de chaqueta de corte muy informal, esconder la corbata en casa y pasar de afeitarse para dejar claro que se había dejado caer por allí como el que pasa por la puerta, mientras miraba con extrañeza la bandera estadounidense con las manos en los bolsillos.
La evidencia del republicanismo acérrimo de los Bardem está en los libros de historia. Ya Juan Antonio, hermano mayor de Pilar, se perfiló en los años 60 como el director más politizado de las ‘Tres Bes’ del cine español (Bardem, Berlanga y Buñuel), y su militancia en el Partido Comunista Español, alérgico a la sangre azul, le hizo pagar con la censura la radicalidad de sus ideas.
Pilar Bardem, por su parte, aprovecha cualquier ocasión para saltar a la calle y expresar sus deseos de teñir una de las franjas de la bandera nacional de violeta. Es fija en los actos de homenaje a los republicanos que se organizan en la periferia madrileña, y tanto su sobrino Miguel, como su hijo Javier y ella misma firmaron públicamente el Manifiesto en el que, con motivo del 75 aniversario de la proclamación de la II República española, recordaban con añoranza “la emocionante calidad de los logros” del periodo sin regentes.
Afiliada a Izquierda Unida, partido por el que fue candidata al Parlamento Europeo en 2004, sin embargo se declara una beata sin precedentes. “Soy la mujer que más reza de España”, confesó en unas declaraciones en el periódico La Razón. Musitar sus plegarias al ser supremo es lo primero que hace en cuanto se despierta por la mañana y lo último antes de acostarse. Por eso Pilar quiere dejar claro que, aunque se enorgullezca del carmín que tiñe la sangre que corre por sus venas, la religión es otro sacramento: “No asociemos siempre republicano y ateo”.
El activismo de Javier
Aunque Bardem nunca ha hecho declaraciones polémicas expresando abiertamente su deseo de convertir España en una República, en los últimos años hemos podido verle reivindicando diversas causas de manera muy activa.
Confeso de izquierdas, se deja ver en las manifestaciones y concentraciones que tienen lugar en Madrid muy a menudo. Cuando comenzaron las protestas contra la guerra de Irak, Javier fue una de las caras conocidas que se posicionó públicamente en contra. Aunque en la última gala de los premios Goya, un grupo de exaltados que esperaban a lo largo de la alfombra roja gritando improperios a los actores, le dedicaron un “no a la guerra, sí a las perras”.
En unas declaraciones al diario cubano Granma, a colación del ‘No a la guerra’, les dedicó otra perla a los grandes magnatarios políticos: Si las cosas marcharan como debieran en este mundo, habría que juzgar a Bush, Blair y Aznar por sus crímenes de guerra, y no a Fidel Castro”.
Volcado con la causa saharaui, hace un año llevó 230.000 firmas al palacio de La Moncloa para pedir una mejora de la situación marroquí y también tuvo unas palabras para el Rey Don Juan Carlos: “Debería tratar el tema con su homólogo de Marruecos”.
Su última declaración polémica la hizo hace un par de semanas en la Cadena SER. Y es que Javier aprovecha cualquier visita a su país natal para criticar la situación política y económica: “Los poderes económicos absolutos quitan presidentes de los países para poner directivos de bancos”.