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Blanca Cuesta se lava las manos, vestida de algo así como princesa gótica

El Diez Minutos de esta semana incluye una divertida entrevista a Blanca Cuesta. En ella le preguntan qué le dirá a su hijo cuando quiera saber por qué no conoce a su abuela. ¿La respuesta? "Que se lo pregunte a su padre".
Mi primera pregunta es: ¿Blanca Cuesta no tiene, aunque sea, una amiga? No digo ya una estilista, que es obvio que no, pero una buena amiga que le diga, pero mujerdedios, porloquemasquieras no te me pongas ese vestido medio ibicenco con esas botas que serán de Prada pero en ti parecen de Bershka (con todos los respetos a la tienda de moda barata y tirando a bakalaera) y ese cinturón de inspiración punk que no pega nada con el rollo del traje. Pues no, evidentemente no es así y apareció vestida de algo similar a una princesa gótica en camisón (ella es muy de camisones) en la presentación de un clínica de estética, lo cual, viendo el traje es un contrasentido muy grande, que la estética no es sólo el bótox. Era el mismo día que su suegra inauguraba el Museo Carmen Thyssen en Málaga. Probablemente Blanca y Borja no fueron no porque se lleven mal. No. Sino porque Carmen les llamó, les dio la fecha del evento y Borja, dijo: "Mami, ese día imposible, Blanca tiene que trabajar presentando una clínica de estética" y Carmen lo entendió porque en esa casa el trabajo es sagrado.
Ustedes podrán pensar que a mí Blanca Cuesta me cae mal, que tengo envidia de su tipazo (eso no se lo niego), de su pelo frito (ejem), de su marido y de sus estilismos, pero no, a mí esta chica me parece que tiene mucho mérito, aunque soy mucho más fan de su suegra, eso tengo que confesarlo.
En la entrevista que le hacen en el Diez Minutos, de estética hablan poco. Deben estar contentos los de la clínic... Las preguntas se ciñen al Gran Tema el enfrentamiento suegra-nuera, bueno y a ver si se viene a Madrid. El artículo tiene bastantes destacados.
El primero es el siguiente: le preguntan que cuándo se trasladan. Ella dice que en septiembre y remata con: "Estamos ya con la mudanza porque queremos aprovechar muchas cosas". Estas palabras llevan implícito un concepto que los mortales no acabamos de captar. ¿Aprovechar muchas cosas? Vamos, yo, que no estoy casada gracias a Dios con Borja Thyssen, si me mudo, me lo llevo todo. ¿Qué pasa, que ellos se cambian de casa y compran todo el mobiliario nuevo? En cualquier caso hay que reconocerles un mérito, en época de crisis hacen el esfuerzo de aprovechar muchas cosas.
Después llega el apartado relación nietos-suegra. Ahí Blanca se lava las manos. Ella no ha influido en absoluto, hombrepordios, en la decisión de que los niños no vean a su suegra o viceversa. Le preguntan que por qué Eric no ha conocido aún a su abuela y ella responde: "Eso se lo deberías preguntar a ella". Y siguen interrogando sobre qué le dirá al niño el día de mañana, a lo que ella, demostrando que Borja y ella son una piña, va y dice: "Lle diré que se lo pregunte a su padre". A mí me van a perdonar, pero si una nuera mía dijera eso, mucha simpatía no le tendría. Llámenme antigua, pero eso del matrimonio es a las duras y las maduras y si el niño pregunta pues habrá que decirle que la abuelita y mamá se llevaban a matar y listo, se lo diga el padre, la madre o el Espíritu Santo.