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Bristol Palin, la última de la saga Palin que fracasa al intentar hacer algo con su vida

No llegaron a la Casa Blanca, pero siempre fabrican titulares. Aparecen en su propio reality, enseñan el trasero en Playgirl y hacen pinitos en la interpretación. Los Palin y sus satélites se han convertido en personajes mediáticos fascinantes.
Que Bristol Palin, la hija de Sarah Palin que casi (¿casi?) arruina su campaña cuando se quedó preñada a menos de dos meses de las elecciones, se meta a actriz, tiene gracia. Que lo haga en una serie que se llama 'Diario secreto de una adolescente' ('The secret life of the american teenager') que emite ABC Family, tiene mucha más. Bristol ha elegido cuidadosamente una serie que vaya con ella. Seguro que no se planteó aparecer en 'True Blood' o 'Mad Men', donde el guión incluiría frases complicadas.
Bristol interpreta a una amiga de la protagonista (una madre adolescente, qué cosas), que ésta conoce cuando acude a un programa de música para madres adolescentes en Nueva York. "No tenía muchas líneas de diálogos ni nada de eso", ha declarado Palin a la revista americana Us Weekly. Y nosotros que creíamos que abría y cerraba el episodio con sendos e intensos monólogos llenos de referencias a la obra de Flannery O'Connor.
La revista también le ha preguntado si querría desarrollar una carrera como actriz, algo que por ahora ella no considera. "Lo que me gusta es dar charlas y cosas así. Ahora mismo estoy concentrada en educar a Tripp. Lo único que espero es que esta serie abra un diálogo entre padres y adolescentes, y entre los propios adolescentes, sobre las consecuencias del embarazo adolescente, el sexo en general y las relaciones".
Es cruel analizar las palabras de Bristol pero hay que hacerlo. Lo que a ella le gusta es dar charlas. No es que haya hecho algo provechoso con su vida excepto parir y después manipular la historia bajo el consejo de todo el departamento de prensa de la campaña de John McCain, pero oye, es posible que sacase algo en claro que pueda aprovechar para sí la clase obrera de Alaska. Y lo de estar concentrada en educar a Tripp es muy bonito, pero habría que preguntarse si Bristol sabe que muchas madres tienen hijos de dos años y medio, como ella, y consiguen dar todas las atenciones necesarias a su hijo al mismo tiempo que trabajan.
En cualquier caso, ha admitido que lo de actuar no es lo suyo. "Intimida un poco. Me lo pasé muy bien, pero no estaba muy preparada porque empecé a ensayar mi diálogo la mañana del rodaje". Angelito. Menos mal que Bristol no necesita trabajar. ¿Quién lo haría si su madre es la millonaria Sarah Palin? Yo no, desde luego, y ahí es donde queríamos llegar.
Lo de Bristol Palin apareciendo en una serie es la última gracia de una familia que, desde que no consiguió acceso a la Casa Blanca, parece haber perdido la cabeza. Bristol no es excesivamente guapa y carece de gracia alguna para la actuación (comprobadlo en este vídeo, ella es la que apenas parpadea mientras habla). Sea lo que sea que le ha inclinado a actuar seguramente ha sido lo mismo que llevó a su madre, que no era capaz en las entrevistas de nombrar un periódico que leyese a diario, a presentarse a la vicepresidencia de Estados Unidos.
Sarah Palin demostró ser una terrible política pero un filón como personaje mediático. Tras la victoria de Obama y su retirada de la política, surgieron todo tipo de rumores. Algunos apuntaban a que se le había ofrecido su propio talk show, en un intento por convertirla en la Oprah Winfrey del target conservador. El programa que aceptó a cambio de una suma millonaria y se empezó a emitir este año fue 'Sarah Palin's Alaska', un reality show en el que la mayor estrella del país enseña su país y para el que las críticas fueron nefastas.
También publicó su autobiografía, 'Going Rogue', y protagonizó portadas en revistas como InTouch a cambio de las cuales se llevó cantidades de seis cifras. Pero ninguna portada fue tan sonada como la de Levi Jonhston en Playgirl (Levi era el ex novio de Bristol y padre del pequeño Tripp. Vamos, el mecánico que preñó a la niña). Él fue el que intentó de modo más descarado sacar provecho de toda esta situación: aparte de portada de Playgirl, también fue objeto de una larga entrevista en Vanity Fair contando intimidades de los Palin y protagonizó poco fructíferos y desesperados intentos por ser actor. Pese a tomar clases de interpretación, ha sido rechazado en todas las series norteamericanas y le han echado de más de una fiesta en Hollywood.
La última gracia de Sarah Palin fue dar una charla en una convención conservadora por la que cobró 100.000 dólares y durante la cual llevaba apuntadas en la mano las palabras "energy", "tax cuts" y "lift American spirit" (energía, reducción de impuestos y levantar el espíritu americano). Al día siguiente, y después de que este anécdota apareciese en la prensa, llevaba escrito durante una nueva rueda de prensa "Hi mom" (Hola, mamá).
Y por cierto, una última cosa que no tiene nada que ver con los Palin. Wasilla, la localidad originaria de la familia, ha sido hace poco noticia por algo que no me resisto a ponerla aquí: una destilería ha comenzado a comercializar un vodka que sabe a salmón.