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Caballé: "Iker Casillas me parece un humanista y con Sara hace buena pareja"

El regreso a Madrid después de ocho años de ausencia ha sido el momento elegido por Montserrat Caballé para revelar cuánto le gusta el Real Madrid y su portero y secretos del canto y la carrera de su hija de lo más entretenidos y curiosos. Una charla así con la Caballé merece la pena.
Es de Barcelona, pero en la presentación de su regreso a Madrid para cantar a dúo con su hija Montserrat Martí, la Caballé sorpresivamente ha elogiado el juego del Real Madrid. Y no era un comentario superficial. Parece que la cantante no le quita ojo al fútbol porque ha opinado que los de Mourinho son justos vencedores de esta Liga, "han jugado muy bien", ha dicho, y que, muy especialmente, adora a su portero.
Montserrat Caballé es una gran fan de Iker Casillas. Ya se derritió en elogios hacia él en el suplemento de Vocento XL Semanal donde comentó que era "el mejor del mundo" y "muy humilde". Ahora, vuelve a ponerle por las nubes. Dice que es "un humanista". Y también le encanta su novia, Sara Carbonero, porque "hacen muy buena pareja". No en vano, el beso del Mundial le pareció "impresionante".
Pero la noticia es que Montserrat cantará a dúo con su hija en el Madrid Arena. Un regreso tras ocho años de ausencia en los escenarios de la capital; un regreso que es tan sólo una escala más en el camino. Porque para Caballé es extraño que le pregunten cuántos años hace que dejó la carrera pues sigue cantando. Lo que ocurre es que en España no lo saben: "Si vamos a Sidney o a Siberia no llegan noticias". Madre e hija llevan tiempo recorriendo el mundo y lo que te rondaré morena: tienen la agenda repletísima hasta 2016.

Mano a mano

Para Martí, "Montsita", trabajar junto a su madre es un placer: "Me siento muy a gusto, es una excelente compañera". Caballé ha aprovechado para revelar cómo se inició la carrera de su hija, que fue por casualidad. Según ha relatado, iba para bailarina -"pesaba menos que ahora", ha aclarado Montsita- pero por culpa de un accidente su carrera se truncó. No querían decirle que no iba a poder continuar, pero un día la vieron cantar por casualidad 'O mio Bambino Caro' de Pucinni y sus padres, primero él y luego ella, rompieron a llorar. A raíz de eso tomó más clases, un empresario se empeñó en contratarlas a las dos y el resto es historia.
Una historia que pudo interrumpirse por el parto. Vaya por delante que, tal y como ha aclarado Martí, dar a luz es lo que ha dado sentido a su vida y que es "una realización especial". Sin embargo, el nacimiento de su hija pudo haber influido en su carrera: "Un parto lo cambia todo, el dominio de la respiración, la sensibilidad, se produce una maduración hormonal que cambia la voz". En cualquier caso, como no le dio ningún problema, considera que el cambio fue "a mejor".
Ahora Daniela, que así se llama, es la envidia de su madre y de su abuela. Las dos cantantes la ven respirar, como respiran los bebés, y comprueban, han descrito emocionadas, que lo hace tal y como se ve obligarlo a hacerlo un profesional del canto. "Ojalá no lo pierda", ha dicho la Caballé, ya que cantar consiste en recuperar la forma de respirar de un bebé. Por lo pronto, su nieta "algo canta", ha reconocido ilusionada. Pero que nadie se llame a engaño, según Caballé, "la respiración para cantar sale del mismo sitio que se mueve cuando uno va al baño o se va a la cama con alguien".
Tres generaciones de cantantes encabezadas por Montserrat Caballé. Una cantante testigo de épocas que considera "irrepetibles". De hecho, muchos géneros  con los que triunfó en su día ya no puede abordarlos porque cree que no lo haría bien. Pero explica con una metáfora muy ilustrativa que no siente pena, tristeza o nostalgia por no poder tocar ya esos palos: "Yo tenía un abrigo de chinchilla, era como de tiras de chinchilla y terciopelo. Fui a San Francisco, lo dejé en el hotel y al volver ya no estaba. Hablando con la policía me dijeron que en ese momento el terciopelo ya estaría cortado y la chinchilla separada y me dijeron, que más da, que ya lo has tenido, ya lo has llevado. Pues aquí ocurre lo mismo: ya lo he cantado". Y "que me quiten lo cantao!", ha gritado uno de los periodistas presentes.