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Carla Bruni, asombrada por el botox

Las famosas se están quedando todas con permanente cara de profunda sorpresa. Como Carla, que ha cambiado su cándido rostro por el de una muñeca de goma pasmada.
Pues sí. Las famosas se están quedando todas con permanente cara de profunda sorpresa. Se debe a la magia del botox, ese tratamiento rellenador de las arrugas de expresión. La parte buena es que satura las arrugas hasta hacerlas desaparecer. El lado oscuro de esta medicina de la eterna juventud es que también rellena la expresión y convierte a las usuarias en muñecas de goma con cara de pasmadas. Eso lo he pasada a Carla.
La ex modelo, de 44 años, y más concretamente, su cambio facial, se han convertido en protagonistas en la jornada post electoral. "¿Demasiado botox?" reza el titular de la pieza que le dedica el diario británico Daily Mail. En ella se hace una comparativa entre las imágenes de 2008, cuando se convirtió en primera dama al contraer matrimonio con el primer ministro francés, y el pasado fin de semana. También recoge el tabloide la opinión del doctor especialista Ben Benham: "Carla está excesivamente 'botoxizada". Se ha hecho demasiado. Por eso tiene esa cara de sorpresa y parece una ardilla." La explicación, según el experto, es que "parece que ha usado Radiesse, que es un rellenador de arrugas. Pero los resultados no parecen naturales."
Es cierto que su marido no vive el mejor momento en la política francesa. Pero esta no es la mejor manera de poner al buen tiempo buena cara. Ánimo Carla.