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César Cabo se deja querer en las redes

¡Tranquilas todas! Aunque el conflicto de los controladores aéreos parece haber llegado a su fin, no perderemos de vista a su representante. El 'malo guapo' ya tiene activas sus cuentas de Facebook y Twitter para comunicarse con sus fans.
Nos gusta, y él lo sabe. Media España respira aliviada porque parece que el conflicto de los controladores aéreos está llegando a su fin, pero la otra media anda aterrorizada ante la perspectiva de dejar de ver a diario a su representante en las televisiones. No hay problema: César Cabo, el malo guapo de la torre de control, ha decidido dejarse querer también en las redes abriendo un nuevo perfil público en Facebook y recuperando el Twitter que abrió hace unas semanas. Así, cualquiera podrá comunicarse directamente con él.
“Tengo un Facebook privado pero sólo añado a amigos y compañeros de trabajo. Hace poco decidí crear otro público para todo el mundo”, explica Cabo a divinity.es. De momento posee más de 290 amigos, la mayoría mujeres muy preocupadas al parecer por el estado de las negociaciones con Pepiño. “Intento entrar todos los días y responder a la gente”, nos dice Cabo.
Sobre su Twitter, explica que lo abrió “hace dos meses, cuando me presenté a las elecciones sindicales no sabía ni lo qué era”, pero que ahora ya lo usa más. Aunque aquí posee menos seguidores que en Facebook, esta red social está siendo clave para la defensa de la postura de los controladores aéreos. Primero, al proporcionar información sobre la erupción del volcán islandés, y después, aprovechando la comunidad ya creada para propagar su visión del problema laboral.
El controlador conserva en las redes la postura estrictamente profesional que ha mantenido en todas sus apariciones (dice cosas como “trabajando en el centro de control, tormenta sobre Barajas, aviones desviados"), aunque no se ha resistido a dejar caer alguna foto de sus vacaciones que ha sido correspondientemente agradecida por sus fans.

Cabo ostenta el difícil honor en estos tiempos de haberse convertido en un fenómeno completamente espontáneo. Según Google Insights, la herramienta de análisis de tendencias de Google, las búsquedas sobre César Cabo se dispararon a partir del once de julio pasado y en estos momentos se encuentra en su máximo de popularidad. Si lo comparamos con las búsquedas sobre su interlocutor, el ministro Pepe Blanco, el odioso resultado nos ayuda a contextualizar el "boom" del controlador.
Educadísimo, responde sin rubor a nuestras preguntas sobre sus fans de Internet con el aplomo de los guapos: “Mis compañeros se ríen y me lo comentan todos los días. Es una vía de escape en una situación complicada”. “Soy el representante de un colectivo. El resto viene de rebote pero es divertido”, asegura.
Son ya célebres los grupos de Facebook creados a su alrededor, como “Quiero que César Cabo controle mi espacio aéreo”, “A mi también se me cae la baba cada vez que César Cabo sale en la tele”, “Club de fans de César Cabo”, “Señoras que quieren de yerno a César Cabo”, “Yo si que pierdo el control con César Cabo” o “A César Cabo yo le subiría el sueldo”.
Su éxito en Twitter ha sido similar. Un ejemplo: esta red social está llena de periodistas y durante este verano el alboroto montado por el portavoz de los controladores cada vez que visitaba una redacción ha sido convenientemente radiado entre el personal femenino de los medios. Hasta las cuentas oficiales de los medios se han hecho eco. Como decía el twitter oficial de la Sexta Noticias “@sextaNoticias: Las chicas de la redacción gritan de júbilo al ver a César Cabo (el Controlador Guapo)”
Cabo es periodista de formación, aunque explica que jamás llegó siquiera a realizar prácticas. Su éxito mediático está recuperando de alguna forma esta vocación inicial. Con coquetería, deja la puerta abierta al salto al otro lado de los medios (“reconozco que me gusta mucho el trato con los medios, me gusta la comunicación…”). De momento, su trabajo ha sido ejemplar. Hemos pasado de querer asesinar a esos multimillonarios que nos arruinaban las vacaciones retrasando aviones a abrirles grupos de fans en Facebook.