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Coge tu bikini y haz un Demi Moore

¿Eres una estrella, estás más cerca de la cincuentena que de la cuarentena y aún no has publicado en internet tu foto en bikini sacada en el cuarto de baño? Entonces vas tarde: te estás perdiendo la última moda del verano en la red.
Llega una edad -pongamos, los 12 años- en la que una se da cuenta de que hay que dejar de hacerse fotos en bikini en el baño de casa. O por lo menos, de que si se hacen hay que a) buscar un escenario un poco más adecuado, como la playa b) abstenerse de subirlas a las redes sociales. Esta norma es válida para cualquier mujer, desde las habitantes de las tribus del Pacífico hasta las las pobladoras del Fotolog. Para todas... menos para Demi Moore, que ha incumplido esta ley no escrita ante la estupefacta mirada de medio internet, que se frota -nos frotamos- las manos pensando hasta llegará la actriz en su vuelta a la adolescencia. De momento, el arranque de vanidad de la Moore y la afición de algunos famosos por arrimarse a otros-más-famosos-aún nos ha dejado uno de los 'memes' más absurdos de la temporada.
Episodio 1: la vanidosa
A mediados de agosto, antes de que se especulara con una posible infidelidad de su marido Ashton Kutcher, Demi subió un par de imágenes tomadas en su cuarto de baño, en bikini y con gafas de sol (¿?), a DailyBooth, una web cuya gracia consiste en mostrar sólo una imagen por día de cada usuario. Durante unos días, esas fotos han dado que hablar: que si qué bien está para su edad, que si Asthon no sabe lo que tiene en casa, que si habría que mandarla a Las joyas de la corona por choni... Es decir, la crueldad habitual cuando a una superestrella se le ve el plumero de las inseguridades y la búsqueda de atención. Porque lo de la sargento O'Neill no es cosa de un día. Que ya la hemos visto poniéndole morritos a la webcam como si fuera una blogger del año 2000, hacerse nudos en su larga melena o fotografiarse en la cama con su amado.
Episodio 2: la advenediza
La neumática actriz Lisa Rina, compañera de quinta de Moore y apenas conocida en España por Melrose Place, vio una oportunidad de salir en la foto, así que metió tripa, hizo clic y subió su imagen en bikini a imagen y semejanza de la protagonizada por Mrs. Kutcher, acompañándola de un mensaje que decía "Haciendo un Demi! Poder para las 47añeras! Ella es mi ídolo!". Morbo de sobra para que la historia siguiera extendiéndose.
Episodio 3: el famoso desconocido
Mr. y Mrs. Kutcher no han llegado a ser la pareja reina de Twitter dejando a los demás decir la última palabra. Así que decidieron exprimir la broma hasta el final. Demi Moore llamó a un chico de 19 años con cara simpática, le puso su bikini y le pidió que subiera su autofoto a Twitter. Al muchacho, claro, le pareció divino. Pero ¿quién es el tal Dave Days? Y sobre todo, ¿qué hace una estrella de Hollywood utilizándolo para darse propaganda?
Resulta que el chico al que tan bien le queda el bikini de Demi Moore es una estrella de internet. Hasta el verano de 2007 se trataba de un adolescente desconocido más, pero un día le dio por subir vídeos con parodias a internet. Tuvieron tanto éxito que hoy se trata de la décima persona más famosa de YouTube según Famecount, con más de 1,2 millones de suscriptores y sus vídeos han sido vistos más de 200 millones de veces. Las canciones que comenzaron como una broma se venden en iTunes. Y los famosos sobre los que hacía chistes, como Miley Cyrus, se han visto obligados a seguirle el juego a este advenedizo de internet con más poder de convocatoria en ocasiones que ellos mismos. Jugada magistral de Moore. Ashton también mete baza y se fotografía con Dave haciéndose el ofendido por el préstamo del bikini.
Episodio 4: el marido de la advenediza
Lisa Rina recoge el guante y convence a su marido para ponerse su bikini y parodiar la parodia con resultados como mínimo desagradables. La cosa empieza a perder ya su gracia, si es que alguna vez la tuvo.
Episodio 5: la guinda del pastel
A estas alturas, medio internet se dedica a hacerse fotos frente al espejo del cuarto de baño. Pero faltaba la guinda del pastel. ¿Quién más puede entrar sin invitación y sin complejos en esta lucha egocéntrica entre maduritas? Pues sí, Perez Hilton. Sólo que, a la vista de sus calzoncillos, casi hubiéramos preferido que se pusiera un traje de baño.
De momento, la historia ha llegado hasta aquí. El 'meme' del bikini puede parecer un ejemplo tan desagradable como cualquier otro de vanidad hollywoodiense, pero creo que en el fondo, toda esta historia va sobre cómo vampirizar la fama de los demás. Demi, la de Dave. Rina, la de Demi. Perez Hilton, la del primero que pase por delante. Pero, queridos, la fama y la juventud tienen una cosa en común. Una vez perdidas, no hay forma de recuperarlas.