Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Custo, de un taller de camisetas a 15 años vistiendo Nueva York

Dalmau cumple 15 años comiéndose la Gran Manzana. La ciudad adora a este catalán de 53 años, campeón de gimnasia deportiva, que recorrió el mundo con una moto. Julia Roberts, Brad Pitt y Tarantino son algunos de sus fans.
Custo (Tremp, Lleida, 1959) va a cumplir 15 años en las pasarelas de NY en el 2012. Y lo que es más importante, los va a cumplir también en sus calles, conocidas hasta su llegada por tener los tonos oscuros como uniforme estrella. La ciudad que nunca duerme espera dos veces al año sus coloristas colecciones, mientras él sigue reinventándose para la siguiente. Este catalán de 53 años, campeón de España de gimnasia deportiva, recorrió el mundo con dos colegas a los mandos de una moto antes de dejar la arquitectura por la moda. Así es el más internacional de los diseñadores españoles.
Custo en Andorra, donde suele ir a esquiar. Algunas de sus últimas creaciones...
Jesús Custodio Dalmau Salmón es, según toda la gente que ha colaborado con él de algún modo, un tipo al que el éxito internacional (sus diseños se comercializan en más de 3.000 puntos de venta del mundo) no ha hecho cambiar. Aún trabaja con su hermano David, con el que comenzó hace un par de décadas a imprimir camisetas de diseños ‘peculiares’ inspiradas en la vida surfera californiana, y sigue llamando a sus amigos de toda la vida cada vez que pisa Barcelona, que no es tan a menudo como le gustaría, ya que sus talleres se encuentran en Asia y su centro neurálgico en el Soho de la ciudad de los rascacielos.
Todos coinciden en señalar su disciplina y capacidad de trabajo como una de las claves del éxito, heredada sin duda de los duros años de entrenamiento en los aparatos de gimnasia artística que le llevaron a ser campeón de España juvenil y junior. 
Desde niño dibujaba buscando un punto original, fuera de las formas y colores convencionales.  Y su paso por la facultad de arquitectura fue clave para las secciones y cortes asimétricos de los patrones, pero, según explica él mismo, fue el año que pasó viajando con su motocicleta y dos amigos alrededor del mundo lo que le hizo dar en la diana del concepto principal de su estilo: la fusión. Quizás para compensar, él suele vestir de uno o dos colores, y casi siempre en tonos oscuros.
Saltaron a Estados Unidos desde Barcelona, llegaron a Alaska, Centro América y Suramérica, para luego atravesar África de sur a norte, saltar a Asia y volver a la península Ibérica por Holanda y el resto de países europeos. “Aquel viaje me llenó de imágenes y me hizo darme cuenta de que hay muchos modos de entender la vida: creo que eso está en mis obras”, explica Custo en varias entrevistas.
La chispa que hizo sonar por todo el planeta su nombre fue 'made in' Hollywood. Los hermanos Dalmau, sin haber hecho promoción, recibieron una llamada sorprendente: Julia Robers llevaba una de sus camisetas en la gran pantalla. La 'customanía' pedía paso. Enseguida actores de series como 'Friends' y 'Sexo en Nueva York' hicieron lo mismo, también presentadores de la MTV y una lista de vips de primer orden, como Tarantino, Brad Pitt, Angelina Jolie, Penélope Cruz o Natalie Portman. Hasta Barbie celebró su cuarenta y cinco cumpleaños vistiendo un modelo exclusivo del leridano.
Color, tejido y fusión. Tres palabras sobre las que se estructura todo un imperio del libre albedrío, que sigue expandiéndose  a lo ancho en diferentes líneas, como la de complementos, colonias, zapatillas deportivas, el 'tuneo' de Harleys y hasta de ¡Barcos! o la colección ‘Growing’, exclusiva para niños que acaba de ver la luz recientemente. También ha colaborado con la fundación de Sandra Ibarra diseñando un pañuelo exclusivo cuyos beneficios van destinados a la lucha contra el cáncer de mama. ¡Larga vida al difícil arte de la reinvención!