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Elena Tablada tiene un ‘amigo especial’

Saul Ortiz La ex de David Bisbal lleva algo más de un mes y medio saliendo con un joven moreno. Lo presenta a sus amigas como alguien especial y les ha confesado que está viviendo el momento con mucha ilusión. ¡Mariposas en el estómago!
Elena Tablada habla abiertamente en el nuevo Hola sobre su momento vital: “muy bien como estoy”, “tan sólo pido lo justo para que mi hija mantenga su nivel de vida”… pero calla otros detalles… Según ha podido saber Divinity, la ex de David Bisbal ha presentado a sus amigas más íntimas a un joven moreno con el que sale frecuentemente desde hace mes y medio, un ‘amigo especial’. Su entorno asegura que la ilusión ha vuelto a su vida y que no quiere esconderse.
A rey muerto, rey puesto. Ese podría ser el dicho que define el feliz momento por el que atraviesa la diseñadora Elena Tablada, que ha concedido una jugosísima entrevista –patrocinada por la firma Guess- a Joana Morillas en la revista ‘Hola’. En la conversación con la periodista habla, a calzón quitado, sobre pasado, presente y futuro: “Nunca he pedido nada para mí, tan solo lo justo para que mi hija siga manteniendo el nivel de vida que tenía hasta ahora y al que también voy a contribuir con mi trabajo”. Así de sincera se muestra la treintañera que lo cuenta casi todo. Lo que todavía calla es que su corazón vuelve a sonreír.
Elena lleva algo más de un mes y medio alternando con un joven moreno, de medidas cuasi apolíneas, con el que se bebe las noches a grandes sorbos. Aunque todavía no se atreve a catalogarlo como su nuevo novio, Tablada ya ha confesado a su entorno que vive una ilusión galopante. Con pies de plomo, pero convencida de que tiene que rehacer su vida tras el huracán Bisbal, hace unos días lo presentó como un “amigo especial” a un reducidísimo grupo de amigas, quienes dan por sentado que no pasará demasiado tiempo hasta que lo haga oficial. No le queda otra.
Ya ha advertido a los suyos de que no se va a ocultar de las miradas indiscretas ni de los fotógrafos que ya buscan inmortalizarlos mientras dan rienda suelta a la pasión. No será muy difícil conseguir las ansiadas instantáneas, pues la mayoría de sus encuentros tienen lugar en el casoplón familiar en el que, de momento, Tablada sigue viviendo en Madrid. Haciendo gala de su inteligencia, no quiere tropezar dos veces con la misma piedra. Por eso tratará de evitar que los medios de comunicación desdibujen su quimera. No va a hacer concesiones a la galería.
Atrás quedaron los días en los que la diseñadora enjugaba sus lágrimas tras escribir el último capítulo de su historia con el ex triunfito: “Ahora sí está fuera de mi corazón”, confiesa a sus más cercanos. Y lo hace con absoluto convencimiento, quizás porque la relación que le catapultó a la fama no le permitió cumplir con sus expectativas profesionales. A David no le hacía ninguna gracia que Elena acudiera a eventos sociales con relevancia mediática porque, celosísimo de su intimidad, procuraba proteger al máximo los entresijos de su romance. La “obsesión” del cantante acabó convirtiéndose en el Talón de Aquiles de la relación, frustrando así sus proyectos de futuro. Todo se esfumó inevitablemente.
Ahora, al echar la vista atrás, Elena recuerda sus días de vino y rosas con cierta reminiscencia, sin rencores, pero con fuerte ardor estomacal. Desde su entorno se insiste en que, aunque no llegarán a ninguna entente cordial con David Bisbal, Tablada no está dispuesta a largar más de la cuenta: ha decidido que no blasfemará públicamente para que, al cumplir los dieciocho, su pequeña Ella no pueda echarle en cara su charlatanería. Ay, ay, ay.