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Eugenia Silva nos enseña su vida perfecta

No es envidia sana, es insanísima. Un reportaje en Marie Claire pone retrata a Eugenia Silva. Joven, guapa, con estilazo, y que tiene la suerte de vivir a caballo entre Nueva York y Formentera.
Dejando a un lado que fue fugazmente novia de Ray Loriga, lo cual, es ya para poder envidiarla seriamente y que después estuvo con el hijo de Elena de Borbón que es como el escritor pero con titulo, la verdad es que hay reportajes que parece que son pruebas divinas para probar nuestra resistencia a la envidia, pero no la sana, la insanísima.
Uno de ellos es el que publica en este número Marie Claire. Se trata de contar cómo es la vida de Eugenia Silva, la cual tiene ese toque hippi chic, que antes se llamaba bohemio burgués, que tanto nos gusta. Bueno, pues la chica vive entre Nueva York y Formentera que, personalmente, sería el sueño de mi vida y el de bastante gente, me temo. Toda la vida cultural de un lado y la inspiración para estar al día y la tranquilidad de la isla más chic de buena parte del Mediterráneo.
Su villa, por supuesto, está en la zona más selecta y serena de Formentera, donde los italianos no llegan y al lado de la playa de Mijgon que es la mejor de todas. En la entrevista no cuenta gran cosa que no sepamos, que se enamoró de la isla por el olor a pino (hombre, en Torremolinos también hay pinos) y que hacen un montón de reuniones de chicas… los pijamas parties allí deben ser lo más, el sueño de cualquier hombre heterosexual, porque imaginamos que las reuniones serán con chicas taaan ideales como ella.
El estilismo que lleva para las fotos es perfecto, la decoración de la casa para morir. Sinceramente, me encantaría sacar algún defecto, que tiene la cocina sucia o que vaya horterada poner un cactus a la entrada, pero no, lo peor es eso, que es todo impecable, perfecto. Hay reportajes que los psicólogos deberían prohibir, así no hay quien salga de una depresión pre vacacional.