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Hola y Lecturas definen su línea editorial mostrando los hogares de Abascal y Esteban

Hola y Lecturas apuestan para la portada de sus últimos números por Nati Abascal y Belén Esteban respectivamente. En los detalles resaltados por Lecturas nuestra bloguera encuentra mucha más tela que cortar...
Hay semanas en las que parece que los directores de las revistas se llaman para ver si una información puede potenciar o hundir a la de la otra publicación. En esta ocasión ha ocurrido con 'Hola' y 'Lecturas'. La primera lleva en portada a su mujer fetiche, Nati Abascal, que enseña su nuevo hogar madrileño, y la segunda a su también personaje favorito, Belén Esteban, que hace lo mismo. Estas portadas definen perfectamente la línea editorial de ambos semanarios, aunque en la primera el reportaje es muy muy a favor, del tipo "qué ideal es Abascal, qué colección de arte contemporáneo más chic, qué sobrina más monísima y qué capacidad para combinar el arte indígena con el minimalismo barroco (algo que parece imposible pero ella logra)".
En cambio, en Lecturas son incapaces de evitar resaltar algunos detalles que no necesitan comentarios pero que el simple hecho de que les dedique una foto hacen pensar que o bien no hay muy buena idea o, yendo más allá, que esas pequeñas cosas son las que hacen a la Esteban la Esteban.
Y es que criticar la casa de Esteban es demasiado fácil. Esa profusión de cojines que hacen imposible sentarse como las personas para ver la tele o que dificultan enormemente el instante de irse a la cama; esos marcos brillantes; ese árbol de Navidad… esas lámparas (elegidas, según confiesa Belén por el propio Fran), esa estantería dedicada a lo oriental donde conviven unas muñecas chicas con un buda, o el inexplicable modelo de princesa con corona/novia que nos regala para la ocasión, es, al fin y al cabo lo que se espera de Esteban, no va a tener un cuadro de Basquiat ni la colección de revistas de FMR junto al último número del Wallpaper.
Pero los detalles que marcan la diferencia y que Lecturas potencia son, por una parte, un plato donde aparece una foto de Fran y ella de vacaciones (uno de esos souvenirs que uno piensa que nadie compra, pero que seguirán existiendo mientras las Belén Esteban del mundo existan) y algo que realmente sí que había que destacar, que es el maravilloso cuadro de punto de cruz enviado por un fan que preside la entrada del hogar y que reza: “Arriba la Esteban”. Desde luego, entrar en casa y ver esa obra, anima a cualquiera.
La casa refleja su personalidad y su nueva vida, todo ello dentro de un estilo “moderno” (dice ella) y kisch pop (decimos nosotros) y eso está bien, pero, sinceramente, estomaga un poco ese empeño suyo por convencer de que aunque gane dinero sigue siendo del pueblo llano. Ese hacer hincapié en que no tiene “cosas pijas como esos botones que suben y bajan persianas” y que no ha cambiado las puertas (y por eso ha pasado una semana con un dolor de cabeza que no veas) porque ha preferido pintarlas. Pero mujerdedios, si ganas un pastón, ¿qué más te da gastarte 14.000 euros?