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Janis y Mitch Winehouse, los testigos impotentes

Los padres de Winehouse llevan años luchando para liberarla de sí misma, pero han acabado convirtiéndose en testigos "desesperados" de su ascenso y caída. Ya en 2008, su madre declaró haberla preguntado "dónde quería ser enterrada".
Los padres de Winehouse llevan años luchando para liberarla de sí misma, pero han acabado convirtiéndose en testigos impotentes del ascenso y caída de Amy. Ya en 2008 su madre Janis declaró haber "asumido su muerte" y haberla preguntado "dónde quería ser enterrada", pero lo cierto es que nunca perdieron la esperanza de la 'Rehab' definitiva. Ahora, cuando ha sido encontrada muerta en su casa de Camden y medio mundo da por hecho la causa (aún sin comunicado oficial), recordamos los intentos por agarrarse a la vida de una de las mejores voces de los últimos años. Y de su familia por ayudarla.
Los padres de Amy, Mitch y Janis Winehouse, en Londres en 2008.
"Lo he intentado todo. Le he dicho: 'Amy tienes que ir al médico, tienes que hacer esto, tienes que hacer lo otro, me estás matando, estás matando a tu madre'. Nada ha funcionado", declaró Mitch Winehouse en 2009 antes de hablar sobre drogadicción en el Parlamento inglés para pedir más ayudas públicas. "Nuestra familia puede pagar una clínica privada, pero otras no tienen la más mínima esperanza", explicó a la cámara de los lores. Las drogas habían llegado para quedarse al hogar Winehouse. El carácter autodestructivo de Amy aceleraría el proceso.
Según su padre, ex taxista de profesión y amante del jazz, el culpable principal de la adicción de Amy fue Blake Fielder-Civil, ex marido de Winehouse, a quien acusó públicamente de haberla inducido al consumo cuando grababa su segundo disco, 'Back to black', un trabajo que le daría la fama planetaria, cinco Grammies y una legión de fans (y diseñadores) dispuestos a cualquier cosa por reproducir su icónico moño. Pero eso fue después de no dar mucha importancia a las juergas de su niña en un primer momento y asegurar que "la maternidad sería pronto su nueva droga" porque ambos Blake y ella "estaban como locos" por tener descendencia.
Una noche en un pub para Amy y Blake Fielder-Civil equivalía a portada con escándalo al día siguiente
Amy estaba en compañía de su entonces aún marido (su historia ha sido un drama salpicado de sórdidas rupturas y pasionales reconciliaciones) cuando uno de sus primeros escándalos mediáticos saltó a portada: La policía noruega les sorprendió fumando mariguana en su hotel y su tirón se hizo exponencial. Corría el 2007 y aquello acabó siendo un pequeño aperitivo del gran banquete: hospitalización por sobredosis a los pocos meses, un vídeo colgado en la red y reproducido hasta el infinito en el que se la veía fumando crack, otro tambaleándose por la calle, actuaciones como la de Rock in Río Lisboa en las que apenas conseguía balbucear...
Su primer ingreso en un centro de desintoxicación llegó al mismo tiempo que unas declaraciones de sus padres en un programa televisivo británico, en las que aseguraban sentirse "desesperados" y pedían su ingreso en una clínica mental. El tiovivo de las recaídas apenas comenzaba a girar.
"La necesidad de salvarla es enorme. Amy se niega a reconocer su problema todo el tiempo", afirmó su madre, Janis, después de explicar que se habían decidido a hablar en público osbre su encrucijada con el deseo de que eso le hiciese reaccionar. "Haría lo que fuera necesario para conseguirlo", añadió la farmacéutica. Su hija tenía 25 años.
La última gran apuesta por salvarla, después de la consiguiente última gran recaída, fue aislarla. Literalmente. La cantante, sin apenas voz, visiblemente ansiosa y con una delgadez extrema, fue ingresada en un centro de desintoxicación en la isla caribeña de Santa Lucía. "Parece que de lo de las drogas ya está curada, pero los problemas con el alcohol han ido a peor", explicó su padre tras unas semanas. Imágenes del proceso se incluyen en el documental 'Mi hija Amy', en el que la familia accedió a abrir parte de su intimidad ante las cámaras.
En la pieza, Mitch hace un repaso de las aristas de la relación con su hija, de su infancia, del cariño de su hermano Alex, sus primeras actuaciones… Un emotivo (y duro) repaso que en ocasiones que parece también un intento de respuesta a sectores críticos con su labor como padre y consejero, que le han acusado de dar la espalda a su hija en momentos clave.
"Qué mirada, qué ojos… recuerdo mirarla y pensar que algo en ella era diferente (…). Lo que no pensé nunca es que mi hija iba a caer en la droga", dice en el documental visionando un video casero en el que "su pequeña" apenas era aún un bebé.
Su madre, siempre más consciente de la gravedad de la encrucijada aún a su pesar, adelantaba el final mucho antes del trágico 23 de julio. "Hemos estado viéndola matarse a sí misma lentamente. Es horrible. Como ser testigo de un accidente de tráfico. Tanto talento malgastado...", explicó al borde del llanto en 2008. En una entrevista el pasado octubre, la propia Amy respondía crudamente a la pregunta de si tenía alguna ambición no resuelta: "¡Ninguna! Si muero mañana seré una chica feliz", replicó la que para muchos es ya una leyenda moderna. Descanse en paz.
Amy con su hermano Alex y siendo aún un bebé