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Joan Laporta no quiere oír hablar de la dieta Dukan

El expresidente del FC Barcelona vuelve a aparecer fotografiado con champán en lugar de cava y amarrado a un buen cigarro puro, sólo que esta vez las consecuencias de su estilo de vida están más a la vista que nunca.
Cuando Laporta llegó al FC Barcelona tenía aspecto de profesor de Máster en Administración de Empresas. El desgaste del deporte, una disciplina, sobre todo en su rama balompédica, donde las disputas se llevan más lejos que un ajuste de cuentas entre viejos clanes rurales kosovares. Ítem más, cuando esas peleas no son sólo con el eterno rival, sino también con tus acólitos, con tu viejo amigo de siempre, como el actual presidente del club. A partir de entonces, después de pasarlas canutas antes de dar los mandos del equipo a Pep Guardiola, Laporta fue otro. Empezó a celebrar las victorias del equipo regándose en champán en las discotecas. También se metió en política, en una opción nacionalista sin paliativos, pero fiel a su naturaleza se enfadó también con los de su propio partido. Un escándalo de espionaje a sus propios directivos tampoco le ayudó a mejorar su imagen. Y ahora, el resultado, hételo en la imagen captada en Formentera: el mismo puro, el mismo champán (esta vez en la botella) pero mucho más castigado por el tiempo. Vamos, que la dieta Dukan le importa un rábano.
'A que la belleza está en el interior', parece comentar con las zagalas