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Malú nos presenta a sus "hijos"

Tres perros y un gato son los compañeros 'de viaje' de Malú. La cantante es una apasionada de sus mascotas aunque confiesa su debilidad por una: Danka. Esta perra (la de la foto) fue maltratada, abandonada y rescatada de un centro.
Malú se ha convertido en una imprescindible en las listas de éxitos. Es de esas cantantes que arañan el alma cuando escuchas su letra porque parece que te la canta exclusivamente a ti. Malú es genética, emoción y buena voz. Pero eso ya lo sabíamos. Incluso que ha sido premiada por la Cadena Dial  o que su 'Guerra Fría' es lo más potente y positivo que ha grabado nunca.
Lo que queríamos de Malú es algo más. Sabemos que es una amante de los animales y que ha apoyado la campaña para aumentar las penas por maltrato animal. Coco y yo también. Por eso es de las nuestras.
Tal vez no sabes que Malú tiene tres perras, Danka, Lola y Rumba y un gato que se llama Chanelo.“Mi casa es un zoo, son como mis hijos, los amo”, nos dice. Pero su debilidad es la perra que veis en las fotos, se llama Danka. “Es una perra especial, fue abandonada, maltratada. La cogí del Ciam (Centro Integral de Acogida de Animales de la Comunidad de Madrid) con un año y medio más o menos y ya lleva conmigo tres años”, cuenta Malú.  “Es una mestiza encantadora, cariñosa, lista y una buenaza. Le dan pánico los petardos, las tormentas... Y se vuelve loca con la comida”. Malú sospecha que su ansiedad hacia la comida se debe al “trauma de todo el hambre que debió pasar cuando fue abandonada”.
Malú nos habla de su perra con un cariño tan auténtico que deja ver el infinito amor que tiene a los animales. “La tengo desde hace tres años y después de un tiempito con ella he conseguido que confíe en el ser humano y ahora no hay quien se libre de un "rico" lametazo”.  “Le encanta beber de los charcos –nos sigue contando- correr por el campo, ir en el coche... Y sobre todo quitarme mi lado del sofá favorito; creo que eso es lo que mas le divierte” nos cuenta entre risas la artista. Danka es de esas perras juguetonas que “siempre esta moviendo el rabo y dispuesta para jugar”. La química entre Malú y Danka es maravillosa: “Aunque es muy juguetona sabe perfectamente cuando no es un buen día para mí y baja el nivel de energía de una forma increíble como si me entendiera y se puede tirar horas con su cabeza apoyada en mi tripa... Tenemos una unión muy especial”.
Si tenéis perros sabéis de qué estamos hablando. La complicidad entre el animal y la persona llega a ser muy especial. Tanto que Malú se pasaría horas hablándome de su Danka, “tiene mucha historia me puedo tirar tres horas contándote cosas”. Eso es amor hacia los animales. Normal que Malú nos guste tanto. No sólo es buena artista, es buena gente.