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Marichalar nos deja más tranquilos yendo a misa y al aperitivo

Jaime de Marichalar ha cambiado desde el divorcio. Según nuestra colaboradora Silvia Grijalba, el ex marido de la infanta Elena ha vivido una transformación opuesta a la de cualquier recién separado. En lugar de darse a la vida loca, Jaime ha adoptado las costumbres tradicionales de un español de toda la vida.
Marichalar (del que somos fans totales, como ya hemos dicho en reiteradas ocasiones) tiene sus excentricidades, sus pantalones, sus cosas, como todos los dandys, pero también sus costumbres tradicionales de español de toda la vida.
Su vida, desde el divorcio, ha cambiado. Ha vivido una transformación opuesta a la de todo recién separado. En vez de irse a la ruta del bakalao o a Fortuny a tomar copas hasta reventar, parece que le ha dado por la sencillez.
En vez de ir a Milán o a Nueva York a comprar lo último de Prada y a visitar todo lo más, se marcha de vacaciones con su nueva acompañante y sus respectivos hijos a ¡Canarias!
Que conste que adoro las islas y que me parece un destino maravilloso, pero vamos, que no veo yo a Marichalar allí. Lo percibo como más de las Bahamas o de Bután, por poner algún sitio exclusivo e inaccesible y tampoco mandarle a Corea del Norte.
En las imágenes aparece la familia numerosa vestida de forma clásica e informal. Lo que se viene a decir casual, aunque rozan para mi gusto el smart casual, teniendo en cuenta que iban a la playa.
Según cuenta Diez Minutos, su plan era apasionante, de esos que uno lee y se tira de los pelos por no tener dinero para hacer lo mismo. Se iban a ir a la playa con la patulea de niños (bueno, imaginamos que tendrán unas nanis que los cuidarán y estarán pendientes de que no se ahoguen mientras los padres se tumban al sol), fueron a tomar el aperitivo porque ellos son madrileños y estén donde estén adoptan esta costumbre tan de la capital y se fueron a misa. Bueno, perdón, irían a misa y luego a lo del aperitivo, por lo de comulgar.
Así me gusta, que Marichalar y esa novia suya que es idéntica a Elena Boyra mantengan las costumbres españolas de toda la vida y nos hagan sentir más seguros haciendo exactamente lo que se espera de alguien que lleva un polo Ralf Lauren con el caballo y jugador de polo más grande del mundo.