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Maximizando el brazo de Rafa Nadal

Màxim Huerta. "Maximizo algo que ya se maximiza por sí solo: el brazo izquierdo de Rafa Nadal. Esa tanqueta de músculos ordenados en perfecta sintonía con las medidas renacentistas de Leonardo y que acaban con rivales en la pista y, sospecho, con sueños eróticos en camas anónimas".
Maximizo algo que ya se maximiza por sí solo: el brazo izquierdo de Rafa Nadal. Esa tanqueta de músculos ordenados en perfecta sintonía con las medidas renacentistas de Leonardo y que acaban con rivales en la pista y, sospecho, con sueños eróticos en camas anónimas.
Rafa Nadal, nuestro próximo abanderado español –así debería ser y así quiero que sea- no necesita de wikipedias ni de homenajes. Hay personajes como él, que con sólo nombrarlos ya te viene a la mente un buenrollismo y una admiración general. Dicen “Rafa Nadal” y ya sonríes porque sabes que algo bueno ha hecho, algo ha ganado, algo ha apoyado.
Rafa tiene tesón, fuerza, empeño, maestría, constancia pero, sobre todo, tiene estrella. Porque los hay muy grandes que no consiguen caer bien a nadie ni invitándonos a cañas. Rafa, sí. Rafa es el amigo, vecino, entrenador, colega que cualquiera querría tener.
Este viernes se fue a ver al hijo de la Preysler en el Palacio de los Deportes de Madrid. Era el concierto de su amigo, supongo, Enrique Iglesias. “Anoche tuve la suerte de ir al concierto de Enrique Iglesias en Madrid –dice en su Facebook-. ¡¡¡ESPECTACULAR!!! Además un fenómeno como persona”. Y vuelvo a lo mismo en mi admiración hacia Rafa: ni entre tanto pijo Preysler queda como niñato. Se salva en el barro y en el oro.
Ese brazo izquierdo que hoy maximizo para que disfrutéis de semejante catarata de fibra trabajada a diario debe ser el que lleve nuestra bandera olímpica. Ya sé que los deportistas deben estar que trinan después de ver el chándal poligonero que han hecho los rusos para nuestros medallistas; pero, si Dios no lo remedia y Zara no lo arregla, nos toca quedarnos con ese guisote de diseño rojigualdo que no hay Jon Kortajarena que lo soporte.
Sea como sea, chándal o chaqueta, el brazo izquierdo de nuestro Rafa debe levantar la bandera. Es lo único que nos hará olvidarnos del despropósito. Si la Infanta Elena lloró en el 92… ¡lo que va a llorar en Londres promete mucho más! ¡Pero de vergüenza! ¿Qué pensará el dandy de Marichalar, su ex, del chándal?
Maximizo su brazo izquierdo, que es lo que me interesa hoy; el mismo brazo que tiene en su fondo de twitter en un gesto de victoria para abrazar a sus mas de 2.000.000 millones de seguidores. Ese brazo con el que coge a su Xisca, empuña fuerte la raqueta o blande… lo que esté dispuesto a blandir.