Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Mel Gibson diseña su regreso al cine

Mel Gibson podría volver en silencio y poco a poco: se habla de un papelito en 'Mad Men' y es casi seguro un cameo en 'Resacón en Las Vegas 2'. Hay que admitir que parecen hechas a su medida.
Llegó, vio y venció. Pero no Mel Gibson, sino Oksana Grigorieva, ex novia de Mel Gibson, vejada por él y, según su versión, maltratada y amenazada de muerte por el actor. En fin, lo que ya sabemos todos. Oksana se convirtió por derecho propio en la víctima de esta historia y Mel Gibson en el hombre más odiado de América. Ya eran demasiados errores en su carrera. Homofobia, misoginia, antisemitismo, alcoholismo y, ahora, maltrato físico a una mujer. Por si fuera poco, venía de estrenar una película, 'Al límite', que había sido un fracaso en taquilla. El telón bajó para él. Fin.
O no. Paradójicamente Mel Gibson volvió a conseguir una presencia en la prensa que no tenía desde hacía años. El intercambio generacional de estrellas de Hollywood no le vino nada bien a Gibson, de 54 años, que ya no es creíble como héroe de acción y que además llevaba demasiados años ocupado con sus exitosas pero personales y polémicas obras como guionista y director: 'La pasión de Cristo' y 'Apocalypto'. Había reconocido el éxito de la crítica, pero a qué precio: su valor como estrella de blockbusters se devaluó y fue olvidado como tal por las grandes audiencias.
Ahora Mel Gibson es un producto extraño: el público lo repudia, pero revienta los buscadores de Google tecleando su nombre y vuelve a tener interés por todo lo que hace y dice. Gibson no puede volver a las pantallas interpretando a un héroe americano ni implorando perdón. En el primer caso el público no tragaría y en el segundo no le importaría un bledo. Las mujeres no pueden ni verlo. Mel Gibson tiene que ganarse primero a los hombres. Y los nombres que han aparecido últimamente en Internet tienen muchísimo que ver con ese sector: 'Mad Men' y 'Resacón en Las Vegas'.
La noticia sobre 'Mad Men' apareció en la red hace ya bastantes días y tenía todo el sentido del mundo: la serie situada en el competitivo mundo publicitario de los 60 presenta a unos personajes masculinos misóginos, tiranos y pasotas que, eso sí, parecen tener sangre y sentimientos después de todo. El entorno es perfecto para Gibson. Pero esta es una de esas noticias que nadie se debe tomar muy en serio: fue "rumoreado" que el actor iba a tener un pequeño papel en la quinta temporada y luego fue "rumoreado" que los responsables de la serie habían aclarado que no aparecería. En cualquier caso la quinta temporada no se empezará a rodar hasta dentro de unos siete meses, tiempo suficiente para que en Hollywood te odien y te adoren cinco veces de forma alterna.
Lo de 'Resacón en Las Vegas' es una noticia que ha aparecido hoy mismo. Un trabajador anónimo de la película ha declarado que Mel tendrá un papel en la secuela de la exitosa película, que recaudó 467 millones de dólares en todo el mundo. "Es un trato cerrado. Mel tendrá un cameo interpretando a un tatuador. Se está rodando en un plató de Warner Bros, donde se ha construido un set que recrea Bangkok. Se prevé que Mel empiece a rodar su parte en dos semanas", ha declarado el chivato a Page Six.
Tiene todo el sentido del mundo. 'Resacón en Las Vegas' va de borracheras y resacones, que es lo que siempre ha llevado a Gibson al abismo. Aparecer ante el gran público en ese contexto podría ser no sólo una manera de reírse de sí mismo sino de entonar cierto mea culpa. Y es más, cuando una gran estrella que hasta hace pocos años protagonizaba películas de presupuesto millonario se presta a aparecer en un cameo, dejando a un lado su ego, despierta una especie de simpatía en el público, siempre tan deseoso de ver a los grandes caer.
Pero este truco publicitario no es ninguna novedad. Está en el A-B-C de la gestión de carreras interpretativas. Cuando llegan los malos tiempos hay que saber parar a tiempo y bajar de escalafón: algunos se van a la tele sin que se les caigan los anillos y otros se prestan a cameos y pequeños papeles donde, precisamente por reírse de su imagen, pueden cambiar la idea que el gran público tiene de ella. Tom Cruise lo hizo hace nada: sus tres últimas películas como protagonista han sido fracasos (siempre de acuerdo a las millonarias cifras que recaudaba), pero sin embargo puede apuntarse un éxito entre ellas. En 'Tropic Thunder: una guerra muy perra', enormemente caracterizado, calvo, en un papel pequeño y cambiando c0mpletamente de registro, conquistó a las audiencias. Y se habla incluso de que volverá a interpretar ese personaje.
Bruce Willis también recurrió a esta táctica cuando su carrera flojeaba a principios de los 90, prestándose a interpretar un papel secundario en 'Pulp Fiction' que reflotó su carrera. El truco está en ir acostumbrando a los telespectadores de nuevo a tu cara. Si se estrena una película donde Mel Gibson salva a la nación, será un desastre. Pero si el rostro de Mel Gibson aparece de repente y saluda en medio de una comedia ultracomercial, será una agradable sorpresa.