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Morrisey, los chinos y su boquita de piñón

El ex líder de The Smiths ha dado años y años de titulares a la prensa con su lengua descontrolada y viperina y ahora, dolido por el trato animal, la ha cogido con los chinos. Mientras unos se echan las manos a la cabeza, otros celebran su enésima salida de tono.
No, el ex miembro de The Smiths tampoco ha afirmado como una verdad empírica que los chinos no deberían llamarse ni personas, ojo, aunque eso es lo que la prensa mundial va a reflejar sin leerse siquiera el artículo original. Lo que dijo fue: "¿Has visto lo que han dicho en las noticias sobre su trato a los animales y el bienestar animal? Absolutamente horrible. No puedes evitar pensar que los chinos son una subespecie". El porcentaje de chinos que se preocupan por el bienestar animal, sea cual sea, tendrá todo el derecho del mundo a sentirse insultado. Aquellos que ya estén acostumbrados a la boquita de piñón más polémica de la Gran Bretaña simplemente seguirán a lo suyo, como hasta ahora.
En la entrevista Morrisey tiene para todos: para otros músicos ("tienen dos o tres melodías y la repiten hasta la náusea durante 28 discos"), para Alex Turner del grupo Artic Monkeys ("una creación de la revista NME"), para la familia real inglesa (el periodista se niega a transcribir lo que dice pero aclara que "le valdría la horca en otros tiempos") y hasta para la gente, en general ("son problemas").
Pero es la lucha animal la que más hincha su vena. Hace poco Brad Pitt afirmaba que "se replantería" su visión de la pena capital para aquellos responsables de BP que han provocado el desaguisado en el Golfo de México. Entonces muchos entendieron que la protección de la naturaleza justificaba de algún modo tremenda barbaridad y ahora sería de esperar que pasase lo mismo con Morrisey, si no fuese porque la nube del racismo lleva instalada cerquita de su cabeza desde los ochenta.
"Inglaterra para los ingleses", cantaba en 'The national front disco'. Su frecuente uso de la bandera británica en los conciertos y su fascinación por imágenes con cabezas rapadas o boxeadores hicieron que muchos vieran en ello una fascinación con la violencia y la derecha extrema inglesa. Aunque el cantante siempre negó tales acusaciones y, años después, criticaría abiertamente los países en los que la extrema derecha llegaba al poder y donaría dinero para conciertos antifascistas.
En las mejores ocasiones, Morrisey se defendía de las acusaciones con alguna sobrada de las suyas que nos hacían directamente olvidar aquello de lo que se tenía que defender. "La razón por la que 'The national front disco' fue tan criticada fue porque, si puedo decirlo, es una gran canción. Si la canción hubiese sido una mierda, nadie se habría preocupado". Sí, Morrisey debe de ser uno de esos geniecillos absolutamente insoportables y con más flema de la que sabe en la Abadía de Westminster, pero el mundo sería mucho más aburrido sin él. Si lo pensamos, también lo sería sin los chinos.