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Pedro de la Rosa: "Tengo sólo dos trajes, me los pongo cuando vengo a Madrid"

Pedro de la Rosa es el marido que tu madre siempre quiso para ti: guapetón, buen mozo, discreto. Le hemos entrevistado y nos ha descubierto secretos como que no le gusta conducir por Madrid ni llevar a gente en su coche.
Pedro de la Rosa es el marido que tu madre siempre quiso para ti: guapetón, buen mozo, discreto, padre de familia responsable que nunca se mete en líos... Salvo por su afición a correr con el coche, es el yerno perfecto.
divinity.es ha compartido con él un rato en la habitación de un hotel. Nada erótico, pero con buen feeling. Ha sido una entrevista corta auspiciada por Certina, la casa suiza de relojes a la que De la Rosa le pone cara, porque, aunque no corran buenos tiempos para el piloto catalán (no ha podido terminar la temporada porque su equipo ha prescindido de él), sus patrocinadores le son fieles. Se presenta a la cita vestido de arriba abajo de Hugo Boss, pantalón y jersey oscuros, camisa clara y chaqueta gris que combina con unas zapatillas deportivas. Reconoce que lo suyo no es emperifollarse que el estilo en el que se encuentra más cómodo es el casual. "Tengo sólo dos trajes, que me pongo básicamente cuando vengo a Madrid. En mi día a día me puedo permitir ir más informal, afortunadamente".
Le cuesta, pero De la Rosa nos habla de Pedro, sin casco, del marido y padre. "Soy una persona muy discreta a la que le gusta estar siempre en la sombra. Como me siento más a gusto es con el casco puesto y la visera bajada, que no me vea nadie".
Pese a a su carácter reservado y tímido y su tendencia a esconderse, minutos antes de sentarnos a hablar, vemos a Pedro posando con bastante soltura en una sesión de fotos para lucir su reloj y su mejor sonrisa. Le hago sonrojarse diciéndole que no se le daba nada mal lo de hacer de modelo... "Ja ja. De todo esto, lo que me resulta más fácil es posar para los fotógrafos. Ellos te dicen cómo tienes que colocarte y poner la cara,  tú lo haces como puedes y ya está. La verdad es que, aunque no vaya mucho con mi carácter, aprendí muy pronto que un piloto tenía que hacer un esfuerzo por comunicar, por salir,  por expresarse...".
El revés que ha sufrido hace apenas unos días cuando BMW Sauber le sustituía por otro piloto le pone en un punto de inflexión en su carrera y también en su vida. Sigue dolido por la decisión, pero no pierde la compostura y reconoce que sueña con volver a correr en la Fórmula 1. ¿Y cuándo se baja del coche? ¿Con qué sueña? "En mi vida personal, mi sueño era ser padre y ahora que ya lo soy (tiene tres hijas) mi sueño es ser un buen padre. Es el mayor reto de mi vida y estoy en ello".
"Y a ti que te gusta conducir, ¿te gusta conducir por ciudades como Madrid o Barcelona?". Pedro no se piensa la respuesta ni un segundo y contesta con rotundidad: "Nooo. No me gusta nada. Conducir fuera del circuito no me proporciona ningún placer. Es sólo un medio de transporte. Además, no me gusta llevar gente en el coche, estoy acostumbrado a ir solo en mi monoplaza y me pesa mucho la responsabilidad de llevar a alguien. He tenido muchos accidentes dentro del circuito y algunos fuera también. No podría soportar que alguien que viene conmigo sufriera una lesión por mi culpa".
Antes de ponernos demasiado dramáticos volvemos a las frivolidades del atuendo y hablamos da las claves de su estilo: "Me encantan las camisetas de manga larga, me gusta llevar las camisas por fuera del pantalón y siempre suelo llevar calzado con suelo de goma, incluso cuando visto con traje".
Nos cuenta que su color preferido para vestir es el azul. "El azul marino, ¡eh!", matiza por si se a alguien se le ocurre visualizarlo con traje de chaqueta color pitufo. "También me gusta el gris y en general los colores muy discretos...".
A propósito de sus gustos en materia de relojes, nos cuenta que los prefiere deportivos, que no sean demasiado grandes para que no le molesten cuando monta en bici y que tengan un buen cronómetro. "Será por deformación profesional pero siempre lo cronometro todo". ¡Claro que un reloj preciso es importante! el yerno ideal no llega nunca tarde.