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Perez Hilton promete ser bueno

La ola de suicidios entre adolescentes gays americanos a causa del bullying ha hecho que Perez Hilton deje de usar motes despectivos para los famosos. No más Jennifer "Maniston", no más "Zacquisha" Efron. ¿Para qué seguir leyéndola?
Los más habituados a leer sobre gossip hollywoodiense conocerán de sobra a Perez Hilton. Si hay alguien recién salido de una cueva que aún no sabe quién es, basta decir que es un muchacho latino llamado Mario Lavandeira que inició un tímido blog en 2004 hablando de forma corrosiva sobre las celebridades y tuvo suerte de hacerlo del modo ideal en la época ideal. El blog se infló hasta convertirle a él mismo en otra celebridad.
Consiguió hacerse amigos de las celebridades de las que hablaba e incluso contribuyó a descubrir a algunas nuevas. Insistió con cientos de noticias sobre Lady Gaga cuando la cantante aún era un discreto fenómeno en foros de Internet y clubes de Nueva York y ahora son amigos. Su opinión se convirtió en algo influyente para los medios y es una presencia cosntante en programas de televisión. Todo gracias a la mala leche que se puede esperar de alguien criado en la era digital, homosexual, obsesionado con las estrellas y con sobrepeso (que ha perdido desde entonces).
Perez no tenía compasión por nadie. A Jennifer Aniston la llamaba Maniston (por sus rasgos masculinos, según él), a Kirsten Dunst "Kiki Drunkst" (por alcohólica), a Sienna Miller "Sluttyena" (por "slut", o sea, puta), al igual que Miley Cyrus, a la que llamaba "Slutty Cyrus". Rumer Willis era "Potato Head" (cabeza de patata). Pero no son estos los que parecen haber provocado un examen de conciencia en el analista social, sino los que tenían que ver con la sexualidad de las celebrities.
A Zac Efron siempre lo ha llamado "Zacquisha", a Lindsay Lohan "Lezlo" (por lesbiana)... y esto ha llevado a que tanto en su sección de comentarios como en otros medios (e incluso programas televisivos) surgiesen las críticas. Perez siempre ha sido un activista de los derechos para gays y lesbianas. Ha hablado con dolor de la ola de suicidios entre adolescentes gays que está sucediendo en América, casi siempre debido al bullying. Sin embargo, él siempre ha sido el primero en señalar si un actor parece gay ("Zacquisha") o en sacar a algunos a la fuerza del armario (muchos apuntan que fue uno de los responsables de que Neil Patrick Harris reconociese su homosexualidad, tras afirmarlo cientos de veces en su blog).
"Esto es hipocresía", le dijeron. Y al parecer, tras pensárselo bastante, Perez sorprendía ayer en su blog admitiendo su error y pidiendo disculpas. "Desde la ola de recientes suicidios he trabajado muy duro para llamar la atención de la gente y que hicieran algo al respecto. Y yo también tengo que hacer algo al respecto. Yo mismo necesito ser el cambio que quiero ver", comenta. "Necesito ser la solución, y no parte del problema".
"En mi página he dicho cosas que han herido a gente. [...] Lo justificaba como comedia, como humor... ¡si sólo eran celebridades! Pero no quiero seguir justificándolo. Necesito cambiar y lo haré hoy. No volveré a usar motes para referirme a Jennifer Aniston ni a Rumer Willis. Quiero seguir siendo yo, pero no ser malicioso ni hiriente".
Lo más curioso de este vídeo es que en ningún momento se refiere a los apodos que tenían que ver directamente con la sexualidad de los famosos. Esto es importante porque actualmente en Estados Unidos hay una extraña concienciación respecto al uso de la palabra "gay" y lo que esto puede implicar. Hace poco Anderson Cooper, presentador estrella de la CNN y homosexual, se lamentaba en el programa de Ellen DeGeneres de que en el trailer de la última película de Vince Vaughn el actor decía la frase "¡eres tan gay!". Los recientes suicidios de adolescentes homosexuales de debían, entre otras cosas, a los insultos que recibían en el colegio. Y estos insultos no tenían nada que ver ni con tener cara de hombre, ni con tener cara de patata ni con tener fama de prostituta. Estos insultos tenían que ver con su sexualidad, y ahí es donde un apodo despectivo como "Zacquisha" o "Lezlo" entran en juego.
Será curioso leer el blog de Perez Hilton a partir de ahora si deja de usar sus crueles apodos, algunos de los cuales ya han sido incluso comentados en Fox News. Será también curioso que deje de decir abiertamente que tal o cual actor es homosexual aunque se pasee de la mano de una novia impostada. El blog de Perez Hilton puede haber pecado de hiriente para según quién, pero también era algo liberador que una opinión influyente de Hollywood se posicionase contra la censura del estrellato, que evita que una celebridad pueda alardear de sus verdaderos gustos en la prensa por lo que pueda pasar. Puede que esté haciendo bien dejando a un lado apodos como "zacquisha", pero si la próxima vez que habla de ese actor que todo el mundo sabe que es gay y ni siquiera comenta de pasada el hecho de que lo es, esta reacción parecerá más bien un paso atrás.