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Quitarse la camisa para vender ropa

No todos los días se ven 101 cuerpazos de este tipo concentrados en tan poco espacio como éste. Abre en Madrid por todo lo alto la primera tienda de Abercrombie & Fitch.
Cuando se trata de vender, vale todo. Si tienes que desnudar a un modelo para promocionar unas gafas no pasa nada. Incluso sirve que le quites la camiseta a más de 100 para conseguir vender chaquetas de punto que cuestan alrededor de 300 euros. Es la política que ha usado la estadounidense Abercrombie & Fitch para promocionar la apertura de su primer establecimiento en España. 101 chicos de esos que se suelen aparecer en calendarios de bomberos y que no abundan en las playas españolas, chicos con una tableta que hasta podría levantar envidias en los mismísimos Forlán y Cristiano Ronaldo han posado para la promoción de la tienda. Localizarlos y reunirlos de Madrid no era fácil pero lo han conseguido y aquí está el resultado. Es mejor verlo para saber de lo que estamos hablando.
La tienda abrirá sus puertas el próximo 3 de noviembre y lo hará con dependientes a la altura de esta foto. Aquí no buscan a los empleados fijándose en su currículo... Como cuentan en S Moda no hacen un proceso de selección común. Lo suyo parece más un casting que una entrevista de trabajo: hay que contar con un físico muy concreto basado en sonrisa perfecta y cuerpo diez. “Buscamos un perfil de gente natural, extrovertida, divertida, con buena presencia”, les explica un responsable de personal de España a esta web.
Lo de los torsos desnudos es un truco viejo donde los haya en el mundo publicitario. Aquí el logro es que sean tantos y estén tan buenos los que se quitan la camiseta. Armani por ejemplo tira de deportistas para que se desnuden en sus anuncios, aunque el italiano los va  separando de uno en uno para que no se le agoten los recursos. Calvin Klein ha arriesgado mucho más (aunque también tirando de futbolistas) y fotografió en su momento a cinco futbolistas con el torso descubierto juntos en un vestuario. Anuncios como éstos sobran en las marquesinas de medio mundo, pero ver a los chicos en el centro de Madrid no es algo que pase todos los días.