Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Ricky Rubio: de niño de la ACB a hombre de la NBA

Ricky Rubio deja la liga española para jugar en EEUU. El jugador de 20 años pasa así a ser uno más en el firmamento de estrellas de la NBA. Una excusa perfecta para descubrir sus aficiones. Te adelantamos que escucha hip hop antes de entrenar y borda los ñoquis.
A partir de ahora lo de jugar en la NBA ya no será un sueño para Ricky Rubio: será una realidad. El jugador de 20 años acaba de anunciar su marcha a los Minnesota Timberwolves lo que lo convierte en el décimo español en jugar en la liga estadounidense. Ricky, el niño que debutó con sólo 14 años en la ACB, pasa así a ser un hombre más en el firmamento de estrellas de la NBA.
Ricky Rubio nació en El Masnou, Barcelona, el 21 de octubre de 1990. Como la mayoría de los niños, jugaba al fútbol cuando era pequeño. Tenía 10 años cuando empezó a entrenar con el esférico. En seguida se dio cuenta de que aquello no era lo suyo. Bastaron tres meses para que Ricky dejase el balompié y se centrase en el baloncesto. Nunca una decisión tan tempranera había sido tan acertada. "No podía seguir con ambos porque entrenábamos tres días a la semana. Y como los de mi colegio se iban todos al fútbol, opté por el fútbol. Estuve dos o tres meses y no me acabó de gustar", explicaba recientemente en un reportaje en El País Semanal. Además, según contaba su padre, Esteve Rubio, en El Informe Robinson de Canal +, a Ricky le aburría ese deporte "porque tocaba tres o cuatro veces en un partido".
También su hermano Marc, dos años mayor que él y ahora jugador profesional de baloncesto, tuvo que ver en esta decisión. Ricky recuerda con nostalgia ir a verlo entrenar cuando era todavía un niño. Marc se convirtió en su ídolo igual que Ricky lo fue de Laia, la tercera del clan Rubio (14 años) también se dedica a este deporte de forma profesional. El padre de familia es entrenador.

Experto cocinero y fan de las redes sociales

No sólo de baloncesto vive Ricky. En su lista de aficiones está la música. Al ex del Barcelona tiene todo tipo de composiciones en su lista de reproducción y destaca el hip hop para antes de ir a entrenar. Le encantan los videojuegos, le apasionan los parques de atracciones, lee en sus ratos libres -la trilogía de 'Millenium' ya ha pasado por sus manos- y, como todo joven de su edad, se ha hecho un hueco en las redes sociales. Ricky tiene una cuenta en Twitter y otra en Facebook. Sobre esta última dice que a veces entra "para ver la vida de mis amigos, sus fotos, etc".
La cocina tampoco se le da mal al jugador. O así lo dice él. Desde que se instaló a vivir solo en un piso en Barcelona, Ricky ha tenido que desenvolverse con más frecuencia entre fogones. Antes acostumbraba a comer a diario en casa de su abuela Anna, una de sus mayores fans. "Mi plato estrella son los ñoquis con salsa bechamel. No es que sea Ferrán Adriá, pero no se me da mal. En general mi familia cocina bastante y yo procuro seguir una dieta adecuada de pasta, carne y pescado", explicaba en una entrevista en Marca. Y después de comer, a Ricky lo que le gusta es echarse la siesta y no duda en comunicarlo -vía Twitter- cuando se pone a ello.

Es de lo poco personal que cuenta en la red social, el resto son casi todos asuntos profesionales. Y es que Ricky asegura que es tan tímido como parece: "Mucha gente piensa que soy un poco borde porque no tengo la chispa de otros jugadores; pero es que me apetece pasar inadvertido y quedar en un segundo plano. Eso sí, soy muy organizado, perfeccionista y me gusta mandar y tenerlo todo controlado". Problablemente a esa timidez se deba que no sepamos mucho sobre su vida personal y mucho menos sobre su vida amorosa. Ricky sigue sin contar si tiene o no novia.

Tablas ante las cámaras

Volviendo al fútbol fue sonado el supuesto pique que vivió hace un año con Piqué por culpa de un polo. De repente salieron a la luz unos mensajes en el buzón de voz del futbolista en los que el ya jugador de la NBA le echaba en cara que no le había devuelto la camiseta que le había dejado. Todo respondía a estrategia de Nike para promocionar su nuevo modelo de polos. Por supuesto hubo fotos del encuentro posterior.
Ésta de Nike no ha sido la única campaña que ha protagonizado el nuevo chico de los Minnesota. Lleva ya seis años brillando en el firmamento español y ha protagonizado campañas para DKV Seguros, McDonalds, otras de Nike y parque de atracciones Port Aventura. Y es que Ricky sabe muy bien dejar a un lado su timidez cuando se  trata de ponerse ante las cámaras.

Como todo buen famoso ha posado en un calendario solidario (Fundación SOS 'Día Universal de la Infancia') y además ha protagonizado sesiones fotográficas en revistas ajenas al deporte. Cuando él y Bojan (son de la misma quinta) cumplieron la mayoría de edad se pusieron la corbata para un reportaje del El Dominical de El Periódico de Catalunya. Una y otro acabaron haciendo el ganso. Otro semanal de un periódico, el del El País, reclamó sus servicios un año después y lo convirtió en un seductor junto a la actriz Clara Lago. Claro que también tiene cuerpo de modelo. ¡Ricky mide 1,94!