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Roberto Arce, apasionado de las calas ibicencas y del Real Madrid

La nueva cara de los informativos de Cuatro es Roberto Arce. Un periodista comprometido con la profesión hasta la médula. Amante del deporte, tanto en activo como en 'sillón-bowl', que disfruta con la paz nocturna de las calas ibicencas.
Debuta en Cuatro Roberto Arce, que iniciará una nueva etapa después de más de veinte años en Antena 3. ¿Y cómo es él? Pues se trata de un periodista cuya verdadera pasión son sus hijos. Aprovechando que su horario era el mismo que el escolar, durante mucho tiempo ha podido ir él mismo a buscarlos al colegio. Un lujo que no todos los periodistas se lo pueden permitir. Después de analizar, seleccionar y ofrecer toda la actualidad mundial, Arce ha reconocido en alguna ocasión que cuando llega a casa tiene que ponerse a estudiar primaria. Le tiene frito que sus retoños necesiten que alguien esté encima de ellos para hacer las cosas, pero en cualquier caso, él está.
Como cuando tuvo que irse hasta a Ibiza para estar junto su mujer Cristina y a sus chavales… un solo día. Así se lo explicó a los periodistas que se lo encontraron en el aeropuerto, que no tenía tiempo para nada más que para salir corriendo a Cala Bassa, aunque tuvo que preguntarles (a los periodistas) si sabían dónde estaba. Lo suyo es pasión por las calas. Para ser feliz le basta con estar fondeado en una, rodeado de amigos, con el mar en calma. Le encanta lo cercano, lo familiar, un fin de semana perfecto es en el que ve los partidos de sus hijos y luego el resto del deporte por televisión. Aunque quedarse sin los críos en casa con su mujer, en silencio, es lo que entiende por disfrutar de la vida.
Y también se deja ver por Baqueira Beret. Tal su entrega a la profesión que algunos que le vieron esquiando dijeron que se les hacía raro verle de cuerpo entero. De hecho, en la profesión, presume de que, cuando viaja, el equipaje que lleva consigo es más bien información. Así se fue a las históricas elecciones en Estados Unidos que ganó Obama, primer presidente afroamericano de la historia, con una maleta llena de documentación sobre cada estado y con todos los sondeos bien impresos. Es de lo que no quiere que le separen nunca, de la información y del periodismo, aunque a veces, como él mismo ha explicado, da noticias que le dejan helado.
Por ejemplo, tuvo que pasar el trago de informar sobre los atentados de Atocha en Madrid del 11 de marzo de 2004. Recabando la información sobre la marcha, en directo. Él era el primero que se escalofriaba con lo que estaba sucediendo. Del mismo modo, su entrevista a los McCann, padres de Madeleine, la niña británica desaparecida en Portugal en mayo de 2007, resultó muy tirante. Arce no puede olvidar su reacción cuando él se negó a pactar las preguntas, recuerda que le sorprendió la frialdad del padre de la pequeña. Del mismo modo, haber tenido que moderar debates sobre la Ley de memoria histórica y sobre la politización de las víctimas del terrorismo han estado a punto de cortarle la digestión por la agresividad de los contertulios.
Aunque también ha pasado por lances que, muy al contrario, resultaban hilarantes. En una ocasión, en 1991, se fue la luz y él siguió con su informativo a oscuras. En otra ocasión estuvo 'a punto de morir' en directo cuando se atragantó bebiendo agua durante una emisión.
Pero siempre ha mantenido la compostura. Unas tablas que tal vez haya obtenido trabajando junto a sus ídolos. Suele destacar a tres nombres por encima de todos: Jesús Hermida, Ricardo Ortega y Matías Prats. A este último, al que ha tenido de compañero durante años, le superó en audiencia.
Roberto con Cristina, su mujer, en aguas ibicencas
Por lo demás, es un merengue acérrimo. Con lo que más disfruta es con esa melodía que hace sentir mariposas en el estómago a los hinchas del balón, el himno de la Champions. Roberto no se pierde los partidos del Real Madrid.