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A Sarah se le fue la mano con el alcohol

¡En menudo lío se ha metido Sarah Ferguson! Y todo por culpa del alcohol. La ex del príncipe Andrés le ha contado a la popular Oprah Winfrey que el día que cayó en la trampa del News of the World se había pasado con la bebida.
DINIVITY | EFE
La Duquesa de York  se ha confesado. Sarah Ferguson le ha contado a la popular Oprah Winfrey que había bebido y "estaba por los suelos" cuando aparentemente aceptó dinero a cambio de facilitar a un falso empresario el acceso a su ex marido, el príncipe Andrés.
¡Uy, menudo lío! (gtresonline.com)
La entrevista con la íntima de Obama, que será emitida este martes, fue grabada el pasado viernes en Los Ángeles y, de hecho, ya se han divulgado algunos fragmentos del jugoso encuentro.
Ferguson ha confesado que había bebido y no estaba en el "lugar correcto" cuando ocurrió el episodio, grabado por el periódico dominical News of the World, que le tendió una trampa.
Recapitulemos. En la cinta, la antigua nuera de Isabel II acepta una maleta con 40.000 dólares en efectivo como adelanto y da a entender a su interlocutor, un periodista que se hace pasar por un hombre de negocios, que medio millón de libras (575.000 euros) le abrirían la puerta del despacho de su ex marido, Representante Especial para el Comercio e Inversiones del Reino Unido.
En su ataque de sinceridad, Ferguson le ha contado a Winfrey  que había visto el vídeo en los aeropuertos por los que había pasado en los últimos días, pero que no se había sentado a detallarlo con atención.
"No miré al demonio a la cara, porque estaba por los suelos en aquel momento", ha dicho sobre el día en que ocurrió el encuentro con el falso empresario.
News of the World explicó que decidió tender la trampa a la Duquesa después de que alguien próximo a la Familia Real Británica le revelara que se estaba dedicando a ese tipo de operaciones para ganar dinero.
Los problemas de Sarah con el dinero son ya un clásico. La Ferguson afronta, entre otras, una demanda por supuesto impago de una factura sustancial al bufete Davenport Lyons, que le ayudaba a trasladar los personajes de los libros infantiles que ha escrito a una serie de dibujos animados.