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Top 5: los plantones más famosos de la red

El dilatado ego de un famoso suele volverse loco de alegría ante sus miles (o millones) de fans. Pero tarde o temprano pasa lo inevitable: una enganchada con otro blog, un mensaje malentendido, un escándalo descubierto. Entonces hacen lo mismo que cualquiera: pegan un par de gritos, dan un portazo y se van.
Si a nuestros pequeños corazones les encanta usar Facebook o abrirse un blog para comunicarse con los amigos, es fácil imaginar el placer que siente el dilatado ego de un famoso ante una mayor superficie de contacto en internet con sus miles (o millones) de fans. Pero tarde o temprano les ocurre lo inevitable: una enganchada con otro blog, un comentarista troll especialmente molesto, un mensaje malentendido, un escándalo descubierto. Entonces hacen lo mismo que cualquier hijo de vecino ha hecho desde el principio de la historia de internet, que también es una historia de mosqueos. Pegan un par de gritos, dan un portazo y se largan. O, si el famoso es de temperamento menos sanguíneo, lloriquea un poco y desaparece. Éste es nuestro top 5 de abandonos favoritos:
1. Andrés Calamaro, su twitter y el ojete
Bravo por el ex Rodríguez. La bronca con la que se fue de Twitter el viernes ha sido tan gloriosa que retumbará durante mucho tiempo, por lo menos tres o cuatro días más. Lo interesante está en el post del día 20 de agosto de su blog. Que si "fuck you Twitter", que si los twitteros son un "rebaño de boludos con BlackBerry", unos "pichaflojas" o unos "subnormales generadores de concepto light" y que "140 caracteres pueden metérselos profundo en el medio del ojete". En realidad nos encanta que todos los medios hayan publicado la palabra 'ojete' y comprendemos que llamar tonto a tu público es una vieja tradición musical. Dicen que ya ha regresado y que vuelve a twittear desde esta cuenta medio secreta, pero no está confirmado que sea él. Esperamos con ansia.
2. Miley Cyrus, su padre y su goodbye Twitter
El pequeño producto Disney nos dio grandes momentos en su Twitter, pero como al parecer a su novio no le hacia gracia, acabó cerrándolo dejándole un rap llamado 'Goodbye Twitter' a sus fans. "Me aburrí de tratar de agradar, yo no vivo para los periódicos, vivo para mí", decía. Lo mejor del abandono fue la reacción de sus fans, su propio padre el primero, que dijo “Miley. Tu eres una luz en un mundo de oscuridad. Naciste 'Destino Esperanza Cyrus' por una razón. No puedes dejar a todos ahora. Contamos contigo”. No seremos nosotros quien lo contradigamos.
3. Lucía Etxebarría, su troll y su blog
La escritora española ha protagonizado alguna de las broncas más sonadas de la blogosfera española. La primera, cuando fue 'cazada' editando ella misma su propia entrada de la Wikipedia, y la segunda, cuando cerró su popularísimo blog en 2006 por razones que en realidad, ya nadie recuerda, pero que tuvieron que ver con un troll especialmente eficaz. La escritora se sentía “vulnerable” al verse como “objetivo de un odio tan visceral por parte de alguien que se refugia en el anonimato”. Ahora se dedica al Facebook, donde posee una cuenta privada, otra pública y donde ha llegado a crear perfiles de los personajes ficticios de sus novelas como una hábil herramienta de marketing.
4. Rosa Díez y su doble personalidad
Aunque casi no trascendió ante el gran público, uno de los 'milagros' más comentados de internet el año pasado fue el don de la ubicuidad de la líder de UPyD Rosa Díez, capaz de aparecer en televisión en directo mientras twitteaba, desvelando así que quien manejaba su cuenta era uno de sus asistentes y no ella en persona como hacía creer. Hoy nos hace gracia, pero el escándalo fue una lección para todos los asesores políticos sobre lo que NO hay que hacer en internet... y la cuenta de Twitter fue cerrada y olvidada. Aunque en general, puede decirse que los blogs, twitters y facebooks de los políticos tienen una vida breve y desaparecen tras las elecciones.
5. Bill Gates y sus millones de amigos
A todos nos ha pasado. Alguien te pide ser tu amigo en Facebook y no estás seguro de quién esa persona. De hecho incluso jurarías que no la has visto en tu vida. Y ninguno de los cinco amigos que tenéis en común los conoces tampoco. Bueno, pues eso fue lo que le ocurrió al fundador de Microsoft, ahora dedicado a sus labores benéficas. Se abrió una cuenta, recibió varios miles de solicitudes de amistad al día y decidió que no tenía tiempo de averiguar a quiénes conocía y a quienes no, así que dejó Facebook. Justo al contrario de lo que haríamos nosotros. Pero claro, pero eso él fundó Microsoft... y nosotros no.