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Así se caza a un falso famoso en Twitter

Twitter está lleno de suplantadores de estrellas. No se han librado ni el Dalai Lama, ni Iker Casillas ni Lindsay Lohan. Aquí van algunas pistas para aprender a detectarlos.
Sólo hay una cosa que abunde más en Twitter que las cuentas de famosos: las cuentas falsas de famosos. Da igual que uno sea el Dalai Lama, Jurgen Habermas o Lindsay Lohan. En cualquier momento un fan, un archienemigo o un particular aburrido puede abrirse un perfil, suplantarte y hacerlo mejor que tu mismo. Twitter dispone de algunos mecanismos para que eso no ocurra, como la verificación de cuentas, pero mientras la estrella reclama la devolución del nombre “ocupado”, al falso famoso le puede haber dado tiempo de lograr cientos de miles de seguidores. Y a los auténticos, claro, la cosa les preocupa y se ve que hablan bastante entre ellos del problema. Decía hace poco Alejandro Sanz: “Estan falsificando twitters míos, como si yo los escribiera haciéndome ver como racista. Ya me avisó Juanes que a él también se lo han hecho”.
No existe un método seguro para distinguir lo verdadero de lo falso en Internet y a veces hasta los propios medios de comunicación han metido la pata, como cuando se publicó el anuncio del falso Will Smith de la vuelta de El Príncipe de Bel Air. Pero nunca es tarde para aprender a desconfiar. Estas son algunas pistas para empezar:
1. Comprueba que la cuenta esté verificada por Twitter. Precisamente para evitar suplantaciones, Twitter proporciona a las celebrities, empresas y organismos oficiales que lo soliciten la posibilidad de añadir en la parte superior derecha un símbolo azul que indica que la cuenta ha sido verificada y que pertenece a quien dice pertenecer. Es un gran modo de asegurarse de que la cuenta es oficial, pero con dos salvedades. La primera: el símbolo no garantiza que la página esté mantenida por la celebrity en persona y no por su equipo o el de su web oficial. La segunda: que no exista símbolo tampoco significa obligatoriamente que la cuenta sea un fraude ya que muchos famosos pasan de certificarse o están en ello.
2. Mira a quién sigue y quiénes le siguen. La relación entre el número de followers (seguidores, el número que aparece en el centro) y following (personas a las que siguen, el número de la izauierda) suele estar muy descompensada en el caso de los famosos, perfectamente capaces de ser seguidos por millones de personas y de seguir a cambio a cuatro gatos. Además, suelen seguir a otros famosos, pero si sólo está pendiente de famosos muy conocidos, desconfía. Tampoco te fíes de los números: que una cuenta tenga cientos de miles de seguidores no quiere decir que sea auténtica. Fíjate en los perfiles de Kim Kardashian o de Lily Allen.
3. Mira con quién habla. Un famoso auténtico charlará con otros famosos auténticos, y uno falso, con falsos (o intentará sin éxito que le hagan caso). Entra en su página de perfil, echa un vistazo a las conversaciones y comprueba que le hayan respondido. Otra pista: hay “redes” de falsos famosos que se siguen y hablan entre ellos, así que si sospechas de uno, tira del hilo. Si se pelean o le hacen la pelota a @perezhilton son auténticos. Este método tampoco es definitivo: si el famoso es muy tonto o muy cachondo, también puede comunicarse con los suplantadores.
4. Fíjate en su foto de perfil y en las que sube a través del móvil. Esta regla no es exacta, pero si las imágenes están demasiado elaboradas y parecen profesionales, desconfía. Si sólo sube fotos que parecen sacadas de un periódico por un fan, no lo dudes: seguro que han sido sacadas de un periódico por un fan. Cristiano Ronaldo es una excepción, pero es que él es muy fan de si mismo.
5. Vigila lo que dicen. Si la celebrity que estamos examinando suelta demasiadas tonterías o resulta muy políticamente incorrecto, es posible que no sean ellos mismos. A no ser, claro, que el famoso en cuestión sea de la escuela de Lily Allen o Paris Hilton, célebres bocazas. Pero a estas alturas, ya sabes cuales son los twitters auténticos de estas dos, ¿no?
6. Usa el sentido común. Uno –a no ser que se sea Aída Nizar- no suele hablar de sí mismo en tercera persona, utilizar mal su propio idioma, colocar "hastags" con su nombre, ni enlazar siempre a la misma página web llena de publicidad… mantente atento a lo que dicen y utiliza tus conocimientos sobre la celebrity en cuestión.
7. Fíjate en los tops y rankings. Los elaboran algunas empresas de medición de medios sociales como Twittaholic, Twittercounter o Wefollow, y al menos en los primeros cientos de puestos, son bastante fiables. Si estás empezando a utilizar Twitter, pásate por una de ellos, te servirá para ir cogiendo confianza. Aunque –una vez más- tampoco esta norma es 100% segura. Algunos grandes ‘fakes’ (cuentas falsas) están bien arriba en las listas de los más seguidos.
8. Sigue las listas que elaboren twitteros de tu confianza. Si no te fías de tu propio criterio, puedes ayudarte de los demás. Twitter permite realizar listas de usuarios que te interesan por alguna razón ("amigos", "famosos", "trabajo", etc.) y suscribirse a aquellas realizadas por otros. Los recopilatorios de estrellas nacionales e internacionales abundan. Puedes empezar por las de Divinity.es.
9. Realiza una verificación externa. Si la celebridad enlaza su blog o página oficial en la parte superior derecha de su perfil, visítala, comprueba que sea auténtica y que la cuenta de Twitter esté enlazada desde ella. Una búsqueda en Google tampoco está de más y debería devolverte algunos resultados de blogs y medios, que cada vez más utilizan Twitter como fuente de sus noticias.
10. Si sigues teniendo dudas puedes preguntarles, pero ten en cuenta que pueden mentirte. No temas: las verdaderas estrellas responden más de lo que uno podría esperar de ellas. También puedes usar el viejo método de preguntar a sus amigos. El jugador de la Selección Arbeloa se está encargando últimamente de certificar la autenticidad de las cuentas de sus compañeros: “Me dice Iker que os diga que @icasillasf no es él. Iker say me that he hasn't Twister”, decía hace poco. Incluso se la juega, para convencer a los incrédulos: “Si Xabi Alonso tiene twitter me pego dos años sin beber coca cola!!”. Así sí que queda clarísimo.