Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

"He conseguido la mayoría de lo que me he propuesto, menos el amor..."

Quedamos con Max para que nos cuente cómo ha sido el parto de su segundo libro, y de paso, que por una vez no nos hable de mascotas y se mire el ombligo.
Esta es la historia de una mujer que persigue a un actor famosísimo. Esta es la historia de una mujer que se rebela contra lo que el destino le tenía preparado. Ésta novela es El susurro de la caracola, el segundo libro de Màxim Huerta, nuestro Max, un trabajo al que le ha dedicado "casi dos años y mucho corazón". Queremos verle la cara al autor con su libro recién colocado en los estantes de las librerías de España. Casi no puede creerse las excelentes noticias que recibe sobre la acogida de su novela. Trata de contener su emoción y su entusiasmo, pero se le escapa por la mirada, por el flequillo inquieto. Rezuma satisfacción y pasión por su criatura, y las contagia.
Nos cuenta que su primer libro, Que sea la última vez que me llamas reina de la tele (2009), le hacía una ilusión casi infantil, pero que este segundo lleva mucho más de él: "Me van a ver más entrelíneas". De hecho, confiesa que siente "una sensación de desnudez".
Dice el valenciano que ésta es una novela muy de mujeres, muy de madres. Un reflejo de este Max que admite que se ha criado viendo desde un banquito de la cocina cómo su madre cocinaba y cosía. Y es que nuestro camaleónico colaborador se dice hombre costumbrista: "Soy de tradición, de misa de domingo, de fiestas del pueblo, de procesiones...". Nosotros le vemos como el chico de provincias que, sin olvidarse de esa raíz, se curtió periodísticamente desde abajo y se convirtió en un todoterreno para hacerse a sí mismo.
"Fui feliz en la prensa local, la radio comarcal, tele autonómica, informativos... Yo disfruto de la profesión", nos cuenta convincente y sin pelos en la lengua. "Como me he currado la mierda de esta profesión sé valorar lo que tengo ahora. No tengo ningún complejo periodístico de esos que tienen muchos periodistas de salón que hablan desde una distancia absurda".
Su mayor acicate para querer adentrarse en cualquier arista del periodismo ha sido la falta de confianza que le transmitía su padre, dice, que siempre ha sido duro y crítico con él. "Todo lo he hecho para demostrarle a mi padre que podía hacerlo". Y amenaza con más sorpresas para el futuro. "Cuando se acabe el programa de Ana Rosa, si puedo dar un giro de tuerca y hacer otra cosa distina, lo haré".
En este 2011, además de afianzarse como novelista, ha cruzado la barrera de los 40 tacos. Un punto de inflexión en su vida que no quiso que pasase desapercibido y lo celebró como le pedía el cuerpo. Un momento en el que miró hacia atrás e hizo balance del camino andado. "He conseguido más sueños de los que imaginaba. He conseguido la mayoría de las cosas que me he propuesto, menos el amor...". Ay, amigo, es que eso son palabras mayores. Pero no nos preocupa demasiado. Sabemos cómo os las gastáis los chicos de provincias con hambre de mundo y vida.