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"Me gusta que mi marido esté bueno"

Tenemos una cita con Jesús Vázquez, una ocasión impagable para ser testigos en persona de esa milagrosa manera de tener 45 años. Nos confiesa, sin embargo, que la edad comienza a pesarle.
Nos reunimos con Jesús Vázquez en uno de los descansos de 'Allá tú', un programa en el que admite que se lo ha "pasado pipa", y que ahora se ha recuperado para Cuatro. Nos recibe a mediodía y con ganas de irse a comer. Cuando le dicen que todavía tiene que quedarse unos minutos para atendernos, saca esa chispa profesional que sólo tienen los que llevan mucho oficio a sus espaldas.
Él no se siente un referente para nadie, pero tiene muy clara la razón de su activismo: "para que todos tengamos los mismos derechos, especialmente la comunidad gay que es a la que yo pertenezco", explica. Se siente satisfecho de que gracias a la tele haya podido defender aquellas cosas en las que cree. "Si mi lucha ha ayudado a que muchos niños y niñas gays, chavales y adolescentes que ya son gays desde niños, sufran un poco menos de lo que sufrí yo, se sientan apoyados, y que sepan que no pasa nada por ser como son, entonces sí me sentiría feliz siendo un referente para ellos", admite.
Jesús disfruta de unos maravillosos 45 años, que reconoce que comienzan a pesarle: "me tengo que cuidar más y cada vez me cunde menos". Aunque, eso sí, admite que el fin de semana se da "algún homenaje que otro". No oculta que, en este sentido, es estricto con su pareja: "A mí me gusta que mi marido esté bueno. Me parecería fatal que él no se cuidara, porque yo me lo curro, por mí, claro, pero también para darle gustito a él".
Porque para estar así de espléndido pasada la cuarentena, hay que sudar la camiseta: "llevo una disciplina casi de atleta", explica, porque dice que está sopesando muy seriamente la aventura que significaría participar en Pekin Express. "Es un programa que exige muchísimo y que me gustaría hacer, antes de que me vea muy mayor".
Aunque a estas alturas, después de más de 20 años delante de las cámaras, sabe que no vale de nada estar bien por fuera si no se está bien por dentro y en paz con uno mismo. Pero tiene claro que la solidaridad (él es Embajador de Buena Voluntad de ACNUR) es cosa de todos los días: "los famosos que ayudan una vez al año para hacerse una foto, mejor que no lo hagan". Jesús sabe que la vida le ha dado más de lo que pedía y por eso se siente "en la obligación de dar a otros" lo que no lo tienen y remata que no lo hace por caridad, sino que "es una injusticia que entre todos deberíamos reparar".