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¿Cómo les ha ido en estos 12 meses de matrimonio?

Han sabido combinar sus apariciones públicas con una vida privada como la de cualquier matrimonio que roza la treintena, lavando la imagen de la Monarquía Británica.
Desde que hace un año se convirtieran en marido y mujer por todo lo alto, Kate Middleton y el Príncipe Guillermo han visto como su popularidad crecía como la espuma. Y es que no todo el mundo
puede presumir de que el día de su boda fuera declarado fiesta nacional, una jugada maestra que hizo que todo buen británico se alegrase de que los Duques de Cambridge les brindaran un día libre.
Pero en estos doce meses han sabido combinar sus apariciones estelares en actos oficiales con una vida privada que poco dista de la de cualquier matrimonio joven que roce la treintena. En busca de la normalidad, lejos de los paparazzis, Kate y William continúan con su rutina en la galesa isla de Anglesey. Ella va a hacer la compra en el supermercado local, como cualquier hijo de vecino, con su carrito y su zapato plano, mientras que el Príncipe cumple con sus obligaciones en la base militar de la Real Fuerza Aérea Británica pilotando helicópteros.
Un matrimonio tranquilo que disfruta de sus veladas hogareñas. Su plan estrella es prepararse una cena casera y disfrutar de una película tirados en el sofá, aunque el príncipe Harry les reproche que desde que se casaron se han convertido en un par de aburridos que no salen de fiesta, algo inconcebible en la vida del pelirrojo más rebelde de la monarquía británica. Y éste es precisamente el plan que han elegido para celebrar su primer aniversario de casados: encerrarse en casa para disfrutar de un fin de semana de intimidad, para contrarrestar los baños de masas que se dieron hace un año.
Sin embargo, los Duques de Cambridge también han aprendido a ganarse los vítores de la opinión pública en sus numerosas apariciones oficiales, viajes y recepciones, dejando de manifiesto que derrochan complicidad en cada gesto que se dedican. La ternura con la que se miran o se cogen de la mano y la sonrisa como estandarte de su felicidad conyugal nos han dejado muy claro que lo suyo va viento en popa, algo que les ha acercado al pueblo, quien no duda en pedir la corona para William, saltándose el trono de su padre, el Príncipe Carlos.
Pero no podemos olvidarnos de todos los méritos que ha hecho Kate Middleton, una chica de orígenes humildes que se ha tenido que acostumbrar a ser el centro de atención. Con un armario 'low cost' en el que predominan las etiquetas de Zara y Topshop, podemos hablar de la consolidación de Kate como una 'it girl' en toda regla que marca las tendencias de la moda entre las jóvenes, quienes corren a sus tiendas de cabecera para agotar las existencias de cada modelo que viste la Duquesa. Una chica accesible (de prendas asequibles) que ha conseguido que muchas niñas vuelvan a soñar con ser princesas.
En este año también han aprendido a echarse de menos. En febrero y marzo de este año, el príncipe Guillermo tuvo que alejarse casi siete semanas de su esposa para cumplir una misión en las islas Malvinas como piloto de helicópteros de búsqueda y rescate. Kate aprovechó la separación para cumplir con sus primeros compromisos en solitario, en los que se demostró que la Familia Real Británica le ha recibido con los brazos abiertos, y es que la Reina Isabel II está encantada de que la joven haya asumido la labor de lavar la imagen de palacio, dejando en un segundo plano los escándalos de los últimos años.
Como ocurre con toda pareja guapa, joven y popular casada que se precie, la prensa no ha dejado de especular sobre un posible embarazo de Kate, y es que el público arde en deseos de que los Duques de Cambridge traigan niños al mundo. Ellos han asegurado en varias ocasiones que no tienen prisa, pero la presión mediática está ahí, y al país entero se le cayó la baba cuando hace un par de días pudimos ver al Príncipe Guillermo con un bebé en brazos durante una gala benéfica.
De sus planes de futuro, por el momento, solo sabemos que la pareja tiene intención de abandonar su casa de Gales en 2013 para meterse de lleno en el meollo londinense, instalando su residencia en el Palacio de Kensington. A partir de ahí el tiempo dirá, pero por ahora podemos decir orgullosos que Kate y William han superado con éxito un primer año de matrimonio, se han ganado el clamor popular, y todo ello mostrando al mundo que siguen tan enamorados como el primer día.
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