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¿Se llevan a matar las protagonistas de "Sexo en Nueva York"?

La prensa siempre ha manejado el rumor de que no se pueden ni ver y los choques de ego y sueldos son apocalípticos. Lógicamente, queremos creer que es cierto.
Fans de Sexo en Nueva York, hagamos memoria. Charlotte sufrió un aborto y el tormento de saberse casi estéril. Miranda tuvo que lidiar con enfermedades como la clamidia y afrontó la pérdida de su madre. Samantha atravesó un cáncer de pecho que la dejó sin cabello. Carrie acudió a una fiesta donde le mandaron descalzarse y alguien le robó unas sandalias de 400 dólares. ¿Cuál de las cuatro, con sus respectivos problemas, es la que más tiempo de metraje ha destinado a atormentar a las demás hablando de sí misma? Exacto, la última. El hecho de que Carrie sea una palurda ególatra y autocomplaciente que sólo habla y nunca escucha nos hace incluso gracia como seguidores de la serie porque la amistad, milagrosamente, resiste estos continuos embites en la ficción. Pero los rumores que apuntan a que la situación puede ser diferente después del “¡corten!” en la realidad, donde los egos de Sarah Jessica Parker y el resto de las chicas no siguen un guión y chocan provocando más chispas que las del acero soldado. ¿Se odian realmente las intérpretes de Sexo en Nueva York?
Si hacemos caso a Sarah Jessica Parker, el set es una especie de jardín terrenal lleno de pitufos. "Estamos muy unidas, pese a lo que la gente quiera decir", declaró en diciembre de 2009 a la revista Stylist, en pleno rodaje de la segunda parte de la película. "Hemos atravesado algo juntas que sólo nosotras podemos entender. Amor a esas mujeres y no me imagino a ningunas otras interpretando a los personajes. Se van a cumplir doce años desde que rodamos el piloto de la serie. Especular con que nuestra relación no es harmoniosa es, francamente, ofensivo".
Sin embargo, dos años antes, las exigencias de Kim Cattrall hicieron que casi no llegase a haber una primera película. Cattrall se expresó públicamente sobre lo injusto de la abismal diferencia entre el sueldo de Parker (que en la secuela asciende a 15 millones de dólares) y los de Cynthia Nixon, Kristin Davis y ella misma. "No espero que nos paguen lo mismo que pagan a Sarah, pero siento que lo que nos ofrecen no hace justicia a todo lo que hemos dado a esta serie. Y no me callaré al respecto. Luché y me dejé la piel en esta serie y no quiero estar en un rodaje donde no me siento valorada". Asuntos de dinero aparte, Cattrall también fue educada en cuanto a su relación con Parker y las demás actrices, pero dejando lugar para la duda. "¿Tú te llevas bien con tus colegas del trabajo todo el tiempo?", respondió a un periodista ante la pregunta obvia. "Si te pasas 18 horas al día en el trabajo lo último que quieres hacer es ir a tomar una copa con la gente con la que acabas de pasar al día. Lo que necesitas es largarte".
Los asuntos monetarios se arreglaron y mereció la pena: el fin de semana de su estreno la primera entrega cinematográfica de Sexo en Nueva York se convirtió en la comedia romántica más taquillera de la historia y su recaudación mundial ascendió a 415 millones de euros. Pero cuando la prensa comenzó a preguntar a las actrices por una posible segunda entrega, la que llega ahora a nuestras pantallas, algo parecido a unos puñales volvió a cortar el aire entre Sarah Jessica y Kim Cattrall. En noviembre de 2008 Cattrall declaró en un show en la BBC que la secuela estaba en marcha: "Rodaremos la secuela el verano que viene. Ha sido increíble reunir a tanta gente que tiene tantas ocupaciones en el mismo lugar y el mismo sitio". Sarah Jessica Parker, que debía de estar aburrida y con el iPhone a mano, no tardó nada en lanzar un comunicado. Lo hizo el mismo día.
"Estoy sorprendida al saber que Kim está tan contenta con la secuela, pero los tratos aún no están cerrados", declaró. Fue el equivalente en mensajería a una bofetada con la mano bien abierta y sembró la semilla para que el rodaje de Sexo en Nueva York 2 fuese, siempre según la rumorología, un infierno. Rumorología que fue recogida en todos los tabloides: las noticias no dejaron de aparecer en Star, en OK y en el blog del omnipresente PerezHilton.  "Sarah Jessica y Kim se llevan tan mal que se han negado a hablar la una con la otra, haciendo que el resto del equipo de sienta incómodo", escribió un columnista de OK en septiembre de 2009. Esta vez, según las habladurías, el problema estaba en Sarah Jessica y su elevado nivel de estrés. Sólo habían pasado tres meses desde que diese a luz a sus gemelas Marion y Tabitha y, por si no fuese suficiente ocupación, también intentaba compaginar el rodaje con la educación de su hijo de seis años, James. PerezHilton, que suele ser el azote de Sarah Jessica Parker, declaró al respecto: "Con los millones que está haciendo con esta película, ¿no tiene dinero para niñeras?".
Según un testigo del rodaje, en lugar de Carrie Bradshaw el equipo "ha empiezado a llamarla Carrie Sadshow" (juego de palabras que tampoco es que esté muy bien traído y vendría a traducirse como "espectáculo triste"). "Kim Cattrall", continuaba la fuente de tan relevante información, "aprovecha cualquier ocasión para desaparecer. Toda esta situación ha hecho que Cynthia Nixon y Kristin Davis estén hartas". Si hubiera una tercera entrega de la saga, cosa que sería probable teniendo en cuenta los impresionantes números en taquilla que saldrán de ésta, deberían ser Nixon y Davis las que se tirasen de los pelos para reclamar el protagonismo que sus otras dos amigas en la ficción les están sacando.
Hay muchas probabilidades de que Sexo en Nueva York 2 sea todavía peor que Sexo en Nueva York uno. El trailer ya ha dejado claro que los que están detrás de las películas han cogido todo aquello que era detestable en la serie y se han olvidado de todo lo que la convirtió en un pequeño placer culpable de 22 minutos. Cuando estés en la oscuridad del cine asistiendo a un continuo editorial de moda de colores ultrasaturados en el que nadie se acordó de escribir diálogos dignos, recuerda todas estas historias sobre lo mucho que las cuatro actrices podrían odiarse en la vida real. Y repítete a ti mismo mientras: al menos estoy asistiendo a cuatro interpretaciones magistrales.