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La misteriosa subasta de unas bragas que la Reina Isabel II olvidó en un avión

Lo que en un principio parecería irreal es verdad: próximamente se subastarán las bragas de la Reina Isabel II. Las perdió en 1968 en un viaje en avión de Reino Unido a Chile. En QMD lo cuentan todo salvo unos pequeños detalles: ¿cómo y por qué se quedó sin ellas?
El titular hacía sospechar que era uno de esos con trampa que al final jugaba con alguna metáfora o hablaba de no sé, alguna película de ficción, pero no. "Se subastan las bragas de la Reina" al parecer es cierto. Se trata de unas que, según QMD, la reina Isabel de Inglaterra olvidó en 1968 en un viaje en avión que la llevaba a Chile. El artículo no tiene desperdicio, cuenta una serie de detalles que a continuación comentaremos, pero no dice ni mu respecto a lo más sorprendente de la noticia, vamos, me parece a mí. ¿Qué es eso de que su Majestad se olvidó unas bragas en un avión? Vale, era el 68, la época del Mayo del 68, de la revolución sexual, de la liberalidad a ultranza pero, en fin, eso de que se dejara su ropa interior en un avión, pues qué quieren que les diga hace imaginar cosas que no voy a contar aquí pero que todos tenemos en la cabeza… Un trayecto Londres-Chile es muy largo y para entretenerse se pueden hacer muchas cosas en un avión. El detalle es de ésos que conviene explicar porque cualquier idea que a uno le venga a la cabeza es, seguro, más truculenta que la posible realidad.
Pero, bueno, dejando a un lado ese pequeño dato, tenemos más sorpresas. Al parecer, la lencería estaba en manos de un playboy de Miami Joseph de Bickse Dobronyi, que tiene una lista de conquistas que incluye a Raquel Welch, Ava Gadner y Brigitte Bardot (imaginamos que guarda su ropa interior en urnas o algo así). Él las guardó durante años hasta que murió y sus abogados decidieron sacarlas a subasta. En teoría la puja iba a hacerse este mes, pero Charles Hanson, el responsable de la firma que va a hacerlo, Hansons Auctioneers and Valuers, ha declarado a la prensa que va a esperar a después del enlace de su nieto Guillermo. "Es una cuestión de respeto y cortesía hacia una persona de gran dignidad y rango", ha dicho. En fin, el detalle de ahorrarle el disgusto antes de la mega boda, está bastante bonito pero si tan monárquico es y tanto respeto le tiene a lo mejor debería no subastarlas, digo yo.
Otro asunto de interés es saber a quién le apetece tener esa prenda. No sé a lo mejor algún fetichista se entusiasma con poseer unas bragas de Raquel Welch, pero, con todos los respetos, la Reina Isabel II no es precisamente un sex symbol. Pero hay gente 'pa tó' y es probable que las adquiera (por unos 5.800 euros) un comprador anónimo que ya tiene en su colección las de la tatarabuela de la Reina, Victoria I.
En cualquier caso, a mí, personalmente, me siguen obsesionando dos datos: el de cómo y porqué las perdió y también, claro, ¿cómo han conseguido saber que realmente eran suyas, por una prueba de ADN?