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¿Qué pasa con Vigalondo?

Los directores españoles no ganan para disgustos estos días. Si la semana pasada Álex de la Iglesia presentaba su dimisión como presidente de la Academia de Cine por su relación con los twitteros, hoy ha sido Nacho Vigalondo el damnificado.
Los directores de cine españoles no ganan para disgustos estos días. Si la semana pasada Álex de la Iglesia presentaba su dimisión como presidente de la Academia de Cine debido al cambio de postura respecto a la ley Sinde provocado por su relación con los twitteros (el productor Gerardo Herrero llegó a decir que “había perdido la cabeza con el Twitter”), esta vez ha sido a Nacho Vigalondo a quien le ha salido cara su relación con esta red social.
Vigalondo es una de las grandes esperanzas del cine español. Su corto “7:35 de la mañana” fue nominado a los Oscars hace unos años y su primera película, Los Cronocrímenes, va a tener un remake en Hollywood. Mientras rueda su siguiente cinta, hace ‘bolos’ en forma de anuncios, encargos para marcas o escribe un blog. Y mantiene un Twitter bastante gamberro y activo con más de 55.000 seguidores.
Para ponernos en situación, el estilo twittero de Vigalondo incluye cosas como “Kennedy ahora estaría vivo si hubiese sabido por dónde iban los tiros”, “Qué bien despertar un domingo tirado en un portal, en un charco de vómito y barro, y que la ropa no te huela a humo de tabaco” o ¿No odiáis cuando abrís un libro y descubrís que alguien ha recortado las páginas y ha escondido un revólver en el hueco?”.
A algunos les hace gracia la ironía y el humor negro del director cántabro y a otros no. Igual que los de su pareja, también twittera de culto. El caso es que el viernes noche pasado Vigalondo publicó un twitt que quizá en otro momento hubiera pasado completamente desapercibido en su timeline:
Seguido de otro chiste sobre JFK. Aunque la mayoría de sus seguidores celebraron el twitt del Holocausto, algunos se lo tomaron al pie de la letra y entendieron que el director de cine apoyaba las teorías negacionistas, que a pesar de las evidencias históricas defienden que la masacre judía nunca se llevó a cabo. Vigalondo siguió la coña hasta el final retwitteando a los ofendidos. En condiciones normales sobraría aclarar que era una broma, pero como él mismo se vería obligado a escribir más adelante:

“Pido disculpas por el dolor que está causando mi tweet. Quiero aclarar que ni soy antisemita ni negacionista. Cualquiera que conozca mi trayectoria, ya sea escrita o en medios audiovisuales podrá comprobar que jamás me he acercado a esas posturas, a las que condeno radicalmente. El tweet que ha levantado la polvareda no es la declaración de un revisionista, es la parodia de una actitud así”.

Durante los siguientes días, el famoso tweet ya era protagonista de un buen número de informaciones del tipo “Vigalondo la lía en Twitter” o  “Vigalondo afirma en Twitter que el Holocausto no existió”. La bola fue creciendo poco a poco, alentada por el hecho de que el cántabro ha sido recientemente director e imagen de una gran campaña de El País (emitida on line y en televisión, y en la que se habla del diario del futuro). La "polémica" culminó en la publicación de un artículo en la competencia, El Mundo. El martes, Vigalondo ya había escrito un post aclarando su postura en el blog de pago que mantiene en el diario del grupo Prisa, quejándose además de la descontextualización realizada por los medios de su twitt y de la literalidad con la que estaba siendo tomado.
El tema ya estaba siendo olvidado en Twitter (donde por cierto la mayor parte de los internautas se lo tomaron con humor bajo el tag # holocaustovigalondo) cuando el propio Vigalondo sorprendió a todos publicando a las doce de la noche del miércoles 2 de febrero un nuevo post en su blog anunciando que esa era su despedida en ese medio:

“A raíz de todo lo que ha pasado desde el pasado viernes, somos conscientes de que la suspensión de este blog puede ser una medida consecuente”.

Al día siguiente por la mañana el periódico publicaba la disculpa del director en su edición impresa, junto con el anuncio de su cese “como consecuencia de los comentarios realizados por el cineasta en su cuenta personal de la red social Twitter sobre el Holocausto padecido por el pueblo judío”. El diario afirma que “Nacho Vigalondo bromeó en Twitter sobre el Holocausto a título personal, y en un soporte ajeno a EL PAÍS, pero el periódico considera inaceptables e incompatibles con su línea editorial los comentarios vertidos por el realizador. EL PAÍS pide disculpas por lo sucedido”.
Es decir, un tweet trasnochado y realizado en broma acababa con la relación entre Vigalondo y una de las empresas que utiliza sus servicios, que eso ya es una cosa muy seria. La respuesta de los twitteros ha sido de apoyo unánime, similar al apoyo recibido por Álex de la Iglesia tras el anuncio de su dimisión. Por ejemplo, la actriz Bárbara Goenaga decía:
El humorista Ángel Martín y los colegas de profesión de Vigalondo Sánchez Arévalo y Santiago Segura también han defendido al cineasta.

El hashtag #humorelpais, con chistes “políticamente correctos” y sin gracia ha sido el trending topic (tema más popular) del día, empeorando la situación para la empresa de medios. No es la primera vez sino que forma parte de la cultura de la red recibir con un altavoz los intentos de censura o las tergiversaciones a lo que sucede en ella, porque son tomados como un ataque contra su naturaleza: se llama el “Efecto Streisand” porque cuando la cantante denunció en 2003 a una empresa de Internet por publicar fotos de su casa sólo consiguió que estas se hicieran terriblemente populares. Al periódico también se le ha criticado que mientras defendía el humor negro con el que Rick Gervais animó la última gala de los Globos de Oro, no encaje el mismo tipo de humor cuando ello le afecta.
En estos momentos, la red arde con un buen número de preguntas. ¿Tiene derecho alguien conocido y con miles de fans a una “opinión personal”, o es absurdo creer que tienen privacidad? ¿Pueden los medios actuar con tanta ligereza comprometiendo las carreras de las personas conocidas? ¿En serio alguien pudo tomarse en serio una broma así? ¿Por qué es noticia cualquier tontería dicha en Twitter? ¿Deben los artistas someterse a las normas de los hombres de negocios? ¿Nos espera en un futuro de corrección política en el que las empresas tomen decisiones en las que no creen sólo por el ‘qué dirán’? ¿Han pasado siempre estas cosas en las empresas pero resulta que ahora nos enteramos gracias a internet?
¿Tú qué opinas? Aprovecha que no eres famoso, y dilo en los comentarios.
http://www.youtube.com/watch?v=F1isC_3Ehdo