Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

¿Está en peligro la carrera de Tom?

"Knight & Day", la nueva peli de Tom Cruise que se estrena este miércoles en EEUU, tiene preocupados a sus productores. Las encuestas demuestran que la popularidad del actor ha caído en picado. ¿Qué está pasando con Tom?
Hace poco hablamos del delirante estreno mundial en Sevilla de "Knight and Day", la comedia de acción con Tom Cruise y Cameron Diaz que sobre el papel debería convertirse en un blockbuster veraniego. Aquel evento, que reunió a Tom Cruise con Katie Holmes, Cayetana de Alba, Agustín Bravo y María del Monte fue un caramelito para los más criticones en la prensa y, por lo que sabemos ahora, una posible señal de los quebraderos de cabeza que esta película está dando a sus responsables.
Esto de la izquierda es el póster de "Knight and Day". Un detalle se hace notar al instante: no aparece el rostro de sus protagonistas, regla sagrada de la promoción en Hollywood y más si se cuenta con dos de las estrellas más queridas y taquilleras de Hollywood. He aquí el problema: desde hace unos años Tom Cruise no es tan querido. Fox ha estado dando vueltas a cómo y cuándo estrenar la película. Si bien la fecha inicial en Estados Unidos era este viernes, 25 de junio, Fox ha adelantado el estreno al miércoles 23 en espera de crear un efecto "boca a boca " (el que hace que la gente vaya a ver la película recomendada por amigos que ya la han visto, y que ha demostrado ser la promoción más efectiva y barata que existe) antes del viernes.
El peligro del viernes se llama "Grown ups" y es la nueva comedia de Adam Sandler (en la que al actor, de 44 años, vuelve a interpretar a un personaje que se comporta como uno de 12, al igual que lleva haciendo desde que tenía 30). Que una película de colegas de baseball pueda hacer sombra a un estreno del intocable Tom Cruise sería impensable hace seis años, en el 2004, cuando, según las encuestas, un 88% de espectadores se sentían atraídos a ver una película si esta incluía su cara y su nombre.
Ahora, el porcentaje de espectadores a los que gusta Tom Cruise es de un abismal 37%. ¿Qué ocurrió desde 2004? Básicamente Katie Holmes, la boda y el posterior nacimiento de Suri (con sus tacones y estilismos). Además, su defensa a ultranza de la Cienciología ha hecho que se gane enemigos acérrimos.
En 2005 criticó de forma cruel a la actriz Brooke Shields cuando ésta usó medicamentos para superar una depresión post parto (la Cienciología prefiere sustituir este tipo de medicamentos de laboratorio por algo que ellos llaman "vitaminas"). Esto no sólo le valió el ataque de mujeres y sectores feministas, que se preguntaron qué podría saber Cruise acerca de la depresión post parto, sino un envenenado artículo de Vanity Fair del venerado (y fallecido) escritor Dominick Dunne en el que lo ponía de verano.
Pero nada afectó tanto su imagen como aquella indescriptible entrevista en el show de Oprah Winfrey en la que saltó en el sofá, zarandeó a Oprah y después arrastró a Katie Holmes hasta el plató para besarla de forma casi violenta y demostrar al mundo que estaban enamorados. A los espectadores nos dejó algunas de las parodias más divertidas en la memoria reciente y al medio televisivo le dio no sólo tema de debate durante meses, sino incluso nuevas palabras.
Los más aficionados a la televisión conocerán el término "jumping the shark", que se refiere al momento en que una serie alcanza el absurdo y pierde su verosimilitud. Tom Cruise generó su término hermano "jumping the couch" (saltar sobre el sofá), usado ahora en lenguaje coloquial en Estados Unidos para describir a alguien que con una acción desafortunada arruina su reputación. El Diccionario Histórico de Argot Americano reconoció el término meses después, calificándolo además como "expresión del año".
Al año siguiente, en agosto de 2006, Paramount anunció que daba por finalizado el contrato de catorce años que les unía a Tom Cruise. Algunos medios hablaron de diferencias entre ambas partes debido a royalties por la venta de DVDs y otros problemas de números y egos, pero Summer Redstone, mandamás de Paramount y uno de los hombres más poderosos de la industria, lo dejó claro en una entrevista al Wall Street Journal.
"Pese al aprecio que le tenemos en lo personal, decidimos que no era acertado renovar su contrato. Su conducta reciente no es aceptable para Paramount". Si bien las películas que Cruise protagonizó para la compañía habían recaudado unos espectaculares 2,6 billones en total, su última colaboración, "Misión imposible III", fue recibida con frialdad en América y muchos consideraron sus números en taquilla decepcionantes (aunque funcionó espectacularmente en el extranjero).
"Leones por corderos", su siguiente proyecto, no corrió mejor suerte y se consideró un insólito fracaso en taquilla dado su lujoso reparto (junto a Cruise estaban Robert Redford y Meryl Streep). Cruise tuvo que cambiar radicalmente de registro para lograr un éxito: en "Tropic Thunder: una guerra muy perra" no sólo se mantuvo en un papel secundario, sino que lo hizo extremadamente caracterizado y en uno de sus papeles más alejados de su registro habitual.
Con estos datos y con la lluvia de grandes estrenos que sucederán a "Knight & Day" en taquilla que podrían hacerle sombra (entre ellos, "Toy Story 3" y "Eclipse", nueva entrega de la saga "Crepúsculo"), en Fox están temblando por si se enfrentan a uno de los fracasos del verano, que les habría costado 125 millones de dólares. Eso sí, Cruise parece adaptarse a los tiempos económicos y a su grado de popularidad: su sueldo nunca bajaba de los 20 millones, pero en este caso, sólo cobró 11.