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¿De quién es esta perra gafapasta?

Màxim Huerta quiere que sus perras Coco y Leo se hagan amigas de una perrita que sería muy buena influencia para ellas. Se refiere la Mopa, la caniche blanca adicta a los libros de su dueña. ¿Te imaginas quién puede ser?
Mis dos perras, Coco y Leo, están imposibles y ahora han decidido comportarse como Blair Waldorf y Serena van der Woodsen. Vivimos en un constante capítulo de Gossip Girl pero sin estar en Nueva York y sin tomar copiosos brunchs los domingos. Menos mal que los perros no tienen dedos para poder tuitear porque estoy seguro de que, si fuera así, me despertaría cada mañana con decenas de rumores lanzados entre ellas tan mortales como los misiles alemanes de la Segunda Guerra Mundial. Ya no sé si llamar a César Millán para que resuelva el conflicto o ponerme en contacto con Robert S. Mueller y dejar todo este asunto en manos del FBI. No sé qué hacer, como diría Rossy de Palma en ‘La flor de mi secreto’: “Estoy entre dos aguas”. Creo que la única solución posible es que se echen nuevas amigas y salgan por las tardes para distraerse haciendo esas cosas que tanto les gustan a ellas como hacer agujeros en la arena, olisquear farolas, o ladrarle al cartero… Vamos, lo que suelen hacer los perros que viven en la ciudad.
Quiero que Coco y Leo se hagan amigas de una perrita que sería muy buena influencia para ellas porque viene de muy buena familia. Me refiero a Mopa, la caniche blanca de Lucía Etxebarria. Y digo que sería una buena influencia para ellas porque como vemos en las fotos es una aficionada a la lectura y es un animal de lo más cosmopolita capaz de ir a hacer la compra o pasar un rato tranquilo en un columpio de parque.
Lucía es una gran amante de los animales y así lo hace constar siempre que puede en los artículos de opinión que publica en los medios con los que colabora y en sus diversas cuentas en las redes sociales. Antes de Mopa, Lucía tenía otro perrito llamado Tizón, de color negro como su propio nombre indica, que murió atropellado por un autobús en el centro de Madrid. Tizón era tan importante para Lucía que apareció en forma de personaje en ‘Cosmofobia’, una de sus novelas. Su repentina pérdida fue muy dolorosa para ella pero su amor por los animales siempre ha sido tan grande que no pudo evitar redireccionar todo ese cariño que le tenía a su perro adoptando a Mopa que, también, como su propio nombre indica es blanca y parece una mopa.
Hace unos meses la escritora nos sorprendía en su columna del diario ADN con el anuncio de su boda con Josep, un periodista catalán: “Me ha hecho muy feliz en los últimos dos años. Me ha aportado paz y tranquilidad de espíritu. Se lleva bien con mi hija, con mi perra y con mis amigos”. Al parecer, se conocieron cuando él la entrevistó para el medio en el que trabaja. Lucía contrajo matrimonio en Blanes vestida de Mireia Solsona para Mimètik. Como no podía ser de otra manera, el enlace tuvo un toque especial: el color verde fue requisito imprescindible para el vestuario de todos los invitados. La decoración, los manteles y la tarta nupcial también fueron de color verde. ¿Qué mejor manera que sellar un amor envueltos en el color de la esperanza?
Lucía Etxebarria publica el próximo 11 de octubre su nueva novela titulada “El contenido del silencio”, con la editorial Planeta, y estoy seguro de que continuará cosechando tanto éxito como en sus trabajos anteriores. Mientras llega el momento de leer su nueva historia, voy a ir organizando una merienda en casa con galletas con forma de hueso para que Coco y Leo conozcan a Mopa.