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El perro de los Obama está para comérselo

Este año Bo no quiere perderse ni un detalle de las navidades en la Casa Blanca. Así, para no perderse nada, se ha metido de lleno en la decoración. Buenísimo.
El arrebato navideño nos ha venido de golpe. Ya no podemos parar. Hoy viajamos más allá de los “caganers” y de  las pelucas de colores de la Plaza Mayor de Madrid para irnos hasta la Casa Blanca. Resulta que en el exceso norteamericano de 'cuanto más mejor' (parece una canción de Alaska) o 'nunca es suficiente para decorar una casa navideña' acabamos de ver esto.
Puede parecer una grimosa pila funeraria en homenaje a un perro muerto, pero no. Es la forma con la que el Presidente Obama tiene de felicitar las fiestas navideñas. ¡Su perro! Lo que nos gusta en Pet-Celebrities es que su mascota Bo es quien protagoniza semejante falla de colores. El perro más influyente del mundo –sus ladridos y lametones forman parte de la vida del lugar más poderoso- ha sido homenajeado en estas fiestas tal y como veis en las fotos.
Hago una pausa aclaratoria: cuando hablo de lametones en la Casa Blanca me estoy refiriendo a los del perro a su dueño. No vayamos más atrás. Bien. Seguimos.
Esa gran Casa Blanca milimetrada y manufacturada al detalle está construida con chocolate y, creemos, se puede comer, de la misma manera que el perrito. Uno en chocolate blanco y el otro en chocolate negro. A mi Coco, cobloguera, no le hace mucha gracia lo de masticar al perro ni en sentido figurado, "que no somos chinos", me dice. La entiendo. Una cosa es el exceso barroco de los norteamericanos y otra arrancarle la oreja y el rabo al can como postre. Está feo. Las fotos de la Casa Blanca dejan claro, eso sí, que el perro presidencial es uno más en la familia, que lo quieren, lo miman y le veneran hasta en la decoración. No olvidemos que cuando se presentó en sociedad la familia ya como 'presidentes' el inquilino de cuatro patas fue la estrella del acto. Coco envidia la sesión de fotos que le hicieron y la cantidad de privilegios que, suponemos, tiene la mascota.
- Coco, no te puedes quejar. Está bien que quieras presentar un programa de perros, pero llegar a la Casa Blanca lo tenemos difícil. Por no tener invitaciones no las tenemos ni para Zarzuela.
- Lo se, lo sé.
La nostalgia navideña y el marcado cariño que tienen en la Casa Blanca por los animales me ha hecho buscar en mi biblioteca. Mirad esta foto. Es la pequeña Caroline Kennedy a los dos años jugando con su perrito en el parque de Hyannis Port. Bo, el perro de los Obama, fue un regalo del senador Ted Kennedy. Si queréis más datos, pinchad aquí. Podréis averiguar quien eran Barney, Buddy o Rex. Es bonita la foto, ¿eh?