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La "piedra sucia" de Naomi

La declaración de Campbell ante la Haya, vestida con un elegante traje crema, tiene mucho de filme de intriga: Una cena benéfica con vips de medio mundo, un regalo envenenado de madrugada y una ex asistente que se chiva. Te contamos todo sobre el ya famoso 'diamante sangriento' de la modelo.
A pesar de haberlo intentado evitar, Naomi Campbell ha acabado testificando en la Haya en un juicio contra el ex presidente de Liberia. El periplo hasta sentarse delante del juez, vestida con un sobrio traje crema y pelo recogido, tiene ingredientes de filme de intriga: Una cena benéfica con vips de medio mundo, un regalo envenenado en mitad de la madrugada, una ex asistente que se chiva y miles de muertos como trasfondo.
Saber si Naomi recibió o no la bolsita con "unas piedras pequeñas y sucias" es de vital importancia. No sólo por el morbo implícito de un regalo que podría solucionar la vida a cualquier mortal, aunque quizás también, sino porque si la respuesta es afirmativa y el emisario se llama Charles Taylor, quedará probado de rebote que el ex presidente de Liberia tenía en su poder "diamantes de sangre", con los que podría haber financiado a uno de los bandos de la guerra civil de Sierra Leona, su país vecino.
La secuencia de los hechos, a pesar de las contradicciones de la propia Campbell, que en un principio negó recibir la bolsita y ahora lo admite, es la siguiente: Su querido Mandela, un padre para la modelo, organiza una cena benéfica en 1997. A ella acuden numerosos rostros conocidos del cine (Mia Farrow), la música (Quince Jones), el deporte y la política, entre ellos el recién electo Charles Taylor.
En el evento se ve juntos a Taylor y Naomi, pero Campbell acaba sentándose con su ahora ex asistenta, Carole White (con la que ha tenido un juicio posterior por agresión), Mia Farrow y otros invitados. El trato entre modelo y dictador, siempre según ella, se reduce a esos momentos puntuales en la cena y a un viaje en tren Pretoria-Ciudad del Cabo que todos los invitados hicieron el día anterior por cortesía de Mandela. La ex asistenta asegura sin embargo que "oyó" a Taylor decir que le regalaría unos diamantes a Campbell.
 Sea como fuere, esa misma noche dos hombres llaman a la puerta de Naomi y le entregan el presente. En este punto todo se vuelve de nuevo confuso, ya que Campbell primero declaró no haberlo recibido, luego que no sabía de quién provenía y más tarde, concretamente en esta visita a la Haya, que "asumió" que eran de Taylor a la mañana siguiente, cuando comentó la anécdota en el desayuno con Mia Farrow y su asistente White.
Campbell se da cuenta del entuerto y entrega la bolsa (con "seis piedras" según White) a Jeremy Ratcliffe, entonces responsable de la Fundación Infantil Nelson Mandela, para que haga "algo bueno" con su contenido para los niños que la entidad protege. Nuevo punto engorroso. La Fundación niega haberlo recibido ya que sería "impropio e ilegal" y Ratcliffe ni confirma ni desmiente. Campbell, por su parte, insiste en otro hecho, el de haber llamado a Ratcliffe hace aproximadamente un año para preguntarle si seguían en su poder y éste haberlo confirmado.
La super modelo ha intentado por todos los medios desde hace años no testificar en el juicio, apelando que teme por la seguridad de su familia después de enterarse de los crímenes de ‘pappy’, apodo con el que los niños soldado llamaban a Taylor. Otras fuentes, sin embargo, afirman que a quien no quiere perjudicar es a Mandela, su guró moral y emocional.
A ver qué añade al lío Mia Farrow en su testificación de este lunes, ya que fue ella quien destapó el regalo envenenado a Campbell al enterarse por la prensa del juicio a Taylor y llamar a la Haya.
 Por su parte, el principal aludido mira para otro lado y niega. El ex presidente liberiano asegura que las acusaciones "no tienen sentido" y rechaza los once cargos, entre ellos violación, mutilación, esclavitud sexual y reclutamiento de niños soldado durante las guerras en Liberia y Sierra Leona, en las que murieron cerca de 300.000 personas.
Nota: Según Naciones Unidas, los 'diamantes de sangre'  son piedras obtenidas en zona de conflicto, generalmente por esclavos o semi-exclavos, para financiar guerras locales. Los diamantes se cambian por armas y municiones para ejércitos no profesionales que se levantan contra gobiernos legales. Es el caso de lo sucedido en Sierra Leona en los años noventa.