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Un reportaje nos recuerda el poco ojo de Alberto de Mónaco para elegir pareja

Publicar cuatro páginas hablando de los líos de faldas de Alberto de Mónaco unos días antes de que éste se vaya a casar no es precisamente lo más adecuado, aunque sí lo más divertido. 'Pronto' lo ha hecho. Te lo contamos.
La delicadeza no es la virtud principal de la revista 'Pronto'. Publicar un reportaje de cuatro páginas hablando de las ex amantes y los líos de faldas de Alberto de Mónaco unos días antes de que éste se vaya a casar no es precisamente lo más adecuado. Hubiera sido mucho más bonito que hubieran repasado la historia de amor entre el heredero del trono monegasco y su novia Charlene, pero menos divertido, eso sí.
En el artículo lo presentan como un playboy, lo cual resulta, por otra parte, adecuado teniendo en cuenta esa leyenda urbana que decía que Alberto era, presuntamente, homosexual y que no se casaba ni a la de tres por esta poderosa razón. Pero no, en 'Pronto', la hombría heterosexual del hermano de Carolina queda más que probada aunque su poco acierto para elegir sus parejas también, pero, bueno, eso es algo genético en la familia Grimaldi.
Sus dos hermanas tampoco han tenido precisamente muy buen ojo con sus novios y maridos, menos mal que la tercera generación parece que lo tiene más claro y mira antes la cuenta corriente de sus pretendientes que su belleza o su tendencia a la juerga.
Uno de los datos que 'Pronto' aporta y que más nos ha llamado la atención es que Rainiero (que no gana para sustos) decidió cambiar la Constitución del Principado en 2002 para que sólo pudieran acceder al trono hijos legítimos, descendientes directos del príncipe reinante y nacidos de un matrimonio civil y religioso.
Este cambio no era una paranoia del Príncipe porque tres años después de su muerte, en el 2005 Alberto reconoció a un hijo de una azafata y al año siguiente a otro de una camarera que estaba de vacaciones con su marido en Mónaco y con la que había tenido relaciones. Claro que antes había sido una actriz porno la que había dicho que tenía un hijo suyo, aunque ésta nunca lo pudo (o no le convino) demostrarlo. En fin, que leyendo el reportaje queda claro que Alberto de Mónaco siempre ha tenido una querencia especial por las starletts, las actrices venidas a menos como Brooke Shields.
En cualquier caso, Mónaco es el país más pop que existe y no nos referimos a la efímera carrera musical de Estefanía, sin duda, nuestra favorita de la familia. La familia Grimaldi, desde que Grace se casó con Rainiero, tiene claro que ellos son la mejor baza publicitaria del principado. La gente va allí, entre otras cosas, para ver si se encuentran por la calle con alguno de ellos y se ha empeñado en convertir el Principado en una especie de parque temático de la monarquía.
El baile de la Rosa es un clarísimo ejemplo de ello y estaba claro que después de que el intento de casar a Alberto con Claudia Schiffer, tenían que buscar a alguien que limpiara su imagen y que pudiera emular el glamour de la era Kelly.
La elegida, Charlene, cumplía los requisitos. Ningún escándalo, guapa, rubia, con buen tipo, deportista de élite y con sólo cuatro novios en su pasado, era la ideal. Las fotos recientes del 'Hola' en las que aparece posando con vestidos de grandes diseñadores y en los escenarios más lujosos de Mónaco dejan claras las intenciones. El publireportaje de la pareja perfecta y la heredera finísima empieza a funcionar para tapar los escándalos de Carolina y Estefanía. El turismo subirá y todos comerán perdices en el Sporting Club y el casino.