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El trauma de Pe tras 'Jamón, jamón': Corte de pelo y sin escenas de sexo

A pesar de lo que se pueda pensar, sus primeras escenas de desnudo y torridez no fueron fáciles. Marcaron duramente los comienzos de Penélope Cruz y le causaron ciertas secuelas.
Nuestra oscarizada Pe se ha sincerado en una entrevista concedida al periodista Garth Pearce, para el británico periódico The Sun, cuando está a punto de cumplirse un año desde el nacimiento de su hijo Leo.
En ella ha hablado de lo mucho que ha influido su madre en su vida, sobre las labores humanitarias de las que forma parte pero también de sus dramáticos comienzos en el mundo del cine al tener que protagonizar su personal ‘época del destape’.
Y es que, la jovencita Penélope que, con sus estrenados 18 años, debutó de la mano de Bigas Luna en ‘Jamón, jamón’, película en la que protagonizó tórridas escenas de rompe y rasga, desnudo incluido, que la dejaron profundamente dramatizada.
“No lo llevé nada bien. Me provocó un fuerte rechazo a cualquier cosa que tuviera algo que ver con lo sexual o lo sensual. Me corté el pelo a lo chico y no hice ninguna escena de amor, ni tan siquiera con besos, durante varios años”, ha contado la actriz.
Pero con el paso del tiempo, Pe ha entrado en razón: “Ahora me doy cuenta de que Bigas Luna me dio una gran oportunidad y me siento muy agradecida. En esta película conocí a Javier Bardem por primera vez. Siempre he pensado que era uno de los actores más increíbles del mundo”.
Y para ilustrar tan bonita declaración de amor, el periódico ‘The Sun’ nos ha recordado esa romántica escena en la que Bardem le muerde el escote a su ahora esposa.

El papel de su madre

Pero la entrevista tenía una clara protagonista: Encarna, su madre. La tuvo con 21 años. Trabajaba en un salón de belleza, y la pequeña Pe, en cuando salía del colegio, pasaba allí las tardes analizando a las señoras que se pasaban por allí para, entre permanentes y cardados, compartir sus secretos más íntimos: “Hablaban sobre sus matrimonios, divorcios, ‘affaires’ e inseguridades. Se convirtió en una escuela de interpretación para mí”.
Su madre le apoyó cuando le dijo que quería ser actriz, y también el animó a continuar tras sus traumáticos desnudos: “Gracias a ella siempre he disfrutado de ser una mujer y he apreciado lo maravillosas que somos”.
Y puestos a gratificar, también ha confesado que le debe a ella no haber temido a la maternidad, ni tampoco a envejecer. Esto último, según asegura, por ejemplos distintos: “Dos de las mujeres más increíbles que he conocido jamás tienen más de 70. Judi Dench es maravillosa. Cuando está en una habitación es como si irradiara luz propia. Y con Sophia Loren ocurre lo mismo”.
Pero ha querido hacer hincapié en que, aunque contase ciertos detalles de su vida en alguna ocasión sigue siendo muy celosa con su intimidad. “Mi madre, por supuesto, conoce todos mis secretos, pero esto es muy distinto de compartirlos con cualquiera. He estado tratando con cotilleos desde que empecé a trabajar y he descubierto que es mejor no hablar nunca de ciertas cosas”. Y de esto último no nos cabe la menor duda.
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