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Esa ola de feísmo que nos invade...

Como el mundo de la moda está como una cabra, ahora resulta que lo menos es lo más. Es decir, una tendencia que empieza a instalarse ya entre las celebrities consiste en ponerte lo más feo que pilles.
Estamos en crisis, eso está clarísimo. Sabíamos que se iba a reflejar en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida pero... ¿también en el estilo? No tiene nada que ver con comprar ropa cara o barata (las tiendas low cost te permiten vestir con muchísima dignidad y por bastantes pocos euros) sino con la estética, que cada día más abraza el feísmo con pasión. Pero ¿qué es este palabro? Podríamos decir que es una versión del fugly, la manera que tienen los anglosajones de definir una tendencia de vestir y ser en general que es fea, horrorosa. Fugly viene de "fucking ugly", concretamente, jodidamente feo, pero lo sorprendente es que la gente se adapta a ello como si fuera bonita, alternativa e interesante.
Podríamos pensar que esto es algo que no pasa de la mera anécdota de cuatro alternativos de esos que se hacen fotos para sus blogs de modernos, pero lo cierto es que ya se ha extendido por aquellos lugares donde debería haber glamour. A saber: pasarelas, alfombras rojas, fiestas de alto copete... y hasta esta página que estás leyendo. ¡El feísmo se pega como la sarna!
Hemos visto últimamente a fieles representantes de esta tendencia por aquí: Taylor Momsen, disfraces de Halloween improvisados, a Claudia Schiffer perdiendo su mojo... ¡Pero todas ellas convencidas de que van guapísimas y a la última! Esto sí que es seguridad en una misma, claro que sí.
Pero pongámoles cara al feísmo o fugly. Los orígenes se remontan a cuando las hermanas Olsen decidieron pasar de niñas a mujeres y se convirtieron en esos monstruitos desgarbados y con malos pelos que son hoy. Su obsesión por llevar la ropa a capas, mil tallas mayor y maquillaje y pelo de resaca al final ha terminado calando.
Pero el fugly va más allá de este grunge evolucionado de Mary-Kate y Ashley, y tiene otras representantes que también hemos alabado muchos como musas de estilo. Si las miramos con perspectiva y centrándonos en algunos looks, veremos que la línea entre lo cool y lo feo es finísima y muy fácil de cruzar dependiendo desde dónde se mire. Por ejemplo, ¿este mono de cuero que lleva Chloe Sevigny no es súper moderno y original pero a la vez le queda como un tiro y tiene un 2% de glamour? Estos minishorts le quedan mejor pero el conjunto con el sombrerito, el top, la torerita y los pendientes de choni son ridículos, aunque también muy indies. ¡Qué lío! Uno de los iconos de moda actuales, Alexa Chung, también tiene muchos renuncios feístas en pos de ser la más indie. Su pelo siempre está como despeinado y sus imitables estilismos a veces resultan ser un chiste de lo súper originales que son.
Volviendo a Gossip Girl, no acusemos sólo a la pobre Taylor de feísta. Cuando Leighton Meester se quita su uniforme chic de Blair Waldorf, se convierte en toda una macarra en su vida "civil". O que alguien nos explique el por qué de este mono transparente de Marchesa con el que se personó en una fiesta hace poco. Sí, las personas más famosas y que más pueden influir en el estilo de la gente en la actualidad son fans del fugly a tope. Lady Gaga podría ser la que más, seguida muy de cerca por Rihanna y su gran amiga Katy Perry. Si nos fijamos en las nuevas generaciones, hay algunas que dan miedito, porque lo de Ke$ha empieza a ser ya de ciencia ficción.
Y todavía los había que se quejaban de aquello de 'la arruga es bella' en los 80... ¿Qué dirían hoy, momento en el que lo bonito es lo feo?