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La luna de miel de Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock: más sosa, imposible

Si la boda estuvo exenta de emoción, la luna de miel no iba a ser menos. En lugar de relajarse en una isla paradisíaca, Alberto y Charlene se han ido a trabajar a Sudáfrica. Las caras lo dicen todo.
Todo lo que rodea a la boda entre Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock es cuanto menos atípico. Las caras de los invitados en la ceremonia, la frialdad del Príncipe heredero, la poca pasión de los besos... Pues  bien, ahora llega el momento de la luna de miel y la han comenzado... trabajando en un evento del Comité Olímpico Internacional en Durban, ciudad de Sudáfrica, país de la primera princesa nadadora.
En las fotos que han difundido las agencias se ve a Charlene con cara de querer reír y llorar a la vez y al Príncipe Alberto con la misma sonrisa desconcertante que tiene siempre. En lugar de darse tiempo a ellos mismos tras la boda han decidido comparecer en la 123 sesión del Comité Olímpico internacional donde se va a escoger la ciudad que acogerá los Juegos Olímpicos de 2018, los de Invierno.
Según lo previsto, tras estos actos "de trabajo", la pareja pasará a alojarse en el lujoso Hotel Oyster Box, en el que hay unas suites muy bonitas y que pueden alcanzar los 1.000 euros la noche. Claro que si le ponen tanta pasión al tema en la suite como lo hacen en el resto de actos públicos dará igual que sea una mega habitación que un establo lleno de paja.
¿Será en estos días cuando Charlene y Alberto se decidan a aumentar la descendencia del heredero al trono? Desde luego el entorno parece ideal y, en principio, Alberto tiene bastante experiencia. El hermano de Carolina y Estefanía tiene dos hijos reconocidos y se habla de que podría haber un tercero nacido poco antes de la boda. Ninguno de los tres aspiraría a heredero oficial.