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Felices para (casi) siempre

El de Bono no es el único matrimonio de largo recorrido que termina inesperadamente cuando parecía eterno. A Pastora Vega e Imanol Arias, Berlusconi o Susan Sarandon también les pasó.
Una noticia me encogió el corazón hace unos días, se trata de la pareja de ancianos que murió compartiendo un abrazo en su cama. El hombre murió por causas naturales y su mujer se tendió junto a él mientras esperaba a la muerte. Quizás sea esa la definición de "amor eterno" pero las estadísticas demuestran que estos casos son los menos. Los divorcios son los reyes y en separaciones hay muchas tipologías.
Una de las más impactantes es la del matrimonio famoso que, tras un montón de años (más de media vida en algunos casos), decide poner tierra de por medio. Estos casos suelen ser de mutuo acuerdo y de forma amistosa, eso es lo que por lo menos se lee en los comunicados que emiten. El caso más reciente es el de Pepe Bono y su mujer, casados durante 29 años. El comunicado dice que es de mutuo acuerdo pero ya en 2006 Joanna Morillas publicó que Ana Rodríguez podría tener un romance con un joyero cordobés. ¿Se habrá pasado de la política a las piedras preciosas?.
En el extranjero también se dan este tipo de dramas. Hace poco hablábamos en Divinity de la ruptura de Al Gore y su mujer Tipper tras 40 años de convivencia. Eso es un montón de años. No son los únicos, Susan Sarandon y Tim Robbins hicieron lo mismo al cabo de 23 años. También Robin Williams cortó con su esposa tras 19 años. En este caso no fue de mutuo acuerdo, su mujer pidió el divorcio por diferencias irreconciliables.
El caso de Williams no fue de mutuo acuerdo pero hay casos peores en los que, en lugar de una separación, se libra una guerra. Lo sabe muy bien Silvio Berlusconi. Su esposa durante 17 años, Veronica Lario, se hartó de las infidelidades, de los chanchullos y de la poca atención que el ex-jefe de Raffaella Carrá ponía sobre ella. No contenta con el divorcio y el dinerito que se llevó, Verónica amenazó con contar todo su calvario con pelos y señales. Qué pena que Berlusconi sea todopoderoso y nunca podamos ver un buen reality-show sobre la ex-primera ministra consorte de Italia.
La curiosidad me ha llevado a hablar con un psicólogo, me parece que estos casos de rupturas de larga distancia pueden estar cortados por un mismo patrón. Ángel Pozo es un experimentado psicólogo que nos ha hablado sin tapujos de este tipo de divorcios. "Esta clase de rupturas, hablando en general, suelen venir de parejas que nunca han estado al 100%, que no han tenido una calidad de pareja", comenta. Cuando le pregunto sobre si es típico que haya terceras personas responde rotundo: "No es lo típico, suele ser más común que la pareja haya estado aguantando porque le compensaba y llega un momento en el que no tiene ganas de aguantar más".
"En este tipo de rupturas, por regla general, los individuos salen muy quemados y no quieren saber nada de parejas. También están los que tras la debacle buscan activamente volver a formar una pareja", aclara. Con todo, el psicólogo argumenta que lo que más abunda son parejas rotas que aguantan por motivos como la dependencia económica, las creencias religiosas o porque no logran generar expectativas respecto al futuro. Pues vaya tela, no me gustaría verme en una situación similar.