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¿Asusta Lady Gaga a Mario Testino?

Lady Gaga aparece por fin en la portada del Vogue de EEUU con un reportaje firmado por Mario Testino. El resultado del encuentro es un tanto distante y con menos fuerza de lo esperado.
Dos cosas importantes han sucedido en la fotografía de moda en los últimos días: la primera es que Lady Gaga ha sido por fin portada de la edición estadounidense de Vogue con un retrato de  Mario Testino y la segunda es que una foto de David de Monteleone sobre la semana de la moda de Milán ha obtenido uno de los premios World Press Photo. Dos imágenes que son la cara y la cruz de una misma moneda.
- ¿Y ahora qué? Esa podría ser la pregunta que quizá Lady Gaga se hiciera al verse por fin en la portada de la revista de moda más importante del mundo. A estas alturas no hay ninguna publicación de peso que no haya contado con su rostro en primera plana, pues Gaga ha acaparado más portadas que nadie en los últimos años.
Esa carrera acaba de tocar techo con el reportaje en el que Mario Testino la retrata como si se tratase de una muñeca extraterrestre (sin cejas y con una peluca rosa).  Las tomas del peruano se dividen entre aquellas en las que la cantante aparece como una maniquí sobre un fondo neutro (con una iluminación muy discutible) y ataviada con prendas de Louis Vuitton, Haider Ackermann o Alexander McQueen. En otras imágenes, más teatrales, posa ante un fondo barroco. El resultado no convence demasiado ni en unas ni en otras, pues las primeras son bastante insípidas y las segundas no cuentan nada nuevo.
De hecho, da la impresión de que Testino no estaba muy cómodo ante una modelo tan poliédrica y la fotografía manteniendo las distancias. El resultado es mucho más comercial y conservador que aquella sesión de Terry Richardson en la que veíamos a la diva vestida con trozos de carne en el Vogue Hommes de Japón.
Mucho más magnetismo tiene la foto disparada en la semana de la moda de Milán del pasado año. Una imagen que parece sacada de alguna siniestra película de David Lynch. Erotismo y misterio se mezclan a partes iguales en la foto. Imposible resistirse a la magnética mirada de las modelos.
La imagen funciona perfectamente por sí misma, al margen del reportaje publicado en The New York Times Style Magazine al que pertenece. Teniendo en cuenta que Monteleone no se dedica a la fotografía de moda da que pensar que la foto sea infinitamente más seductora e intensa que otras realizadas por fotógrafos del sector, como las de Testino sobre  Gaga.
Algunos de los que suministran fotos a las publicaciones de tendencias, y los que las editan,  deberían reflexionar sobre cómo es posible que enfoques como el de David de Monteleone tengan mucha más fuerza que los clichés y lugares comunes con los que a menudo se empapelan los kioscos. Y es que las miradas ajenas además de tener el don de la sorpresa tienen el don de la frescura.
El momento ha sido captado mediante la fórmula del instante decisivo. Para hacer algo así no hacen falta horas de preparación ni docenas de técnicos. Sólo hay que saber aplicar la receta de Henri Cartier-Bresson y zambullirse en ese momento en el que "se unen el ojo, la mente y el corazón". Es entonces cuando hay que pulsar el botón de disparo de la cámara.