Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Jennifer Aniston quiere ser Barbra

La ex de Pitt rinde un homenaje a Barbra Streisand en Harper's Bazaar imitando sus poses más conocidas. El resultado es un juego de espejos muy divertido, pero se les ha ido la mano con el retoque...
Los ‘remakes’ no son cosa sólo del cine. La web de Harper's Bazaar publica un adelanto de su reportaje principal de septiembre, protagonizado por Jennifer Aniston. En él se  hace un homenaje a Barbra Streisand -una de las divas favoritas de Aniston- imitando algunas de sus imágenes y poses más conocidas. Un trabajo que ha corrido a cargo del conocido retratista de celebrities Mark Seliger, fotógrafo que se hizo famoso por realizar centenares de portadas de Rolling Stone.
Aunque la que fuera protagonista de ‘Friends’ aparece muy atractiva y el trabajo tiene cierto interés hay varias cosas que no nos encajan de esas fotos. La principal es que ya que se trataba de homenajear a Streisand estaría bien no intentar que Aniston aparezca más guapa que la homenajeada. Sobre todo porque no lo consiguen debido a la obsesión por tomar el atajo fácil de photoshosearla.
El programa no se ha usado de forma exagerada pero era fácil prescindir completamente de él. Los 41 estupendos años de la modelo dan para que aparezca espléndida recurriendo simplemente a un poco de maquillaje y a una iluminación correcta. Pero es más económico que ella pase poco tiempo en el plató a que los retocadores se quemen las cejas con el ordenador.
La prueba de que las cosas podrían ser de otra manera es la fotografía que reproducimos bajo estas líneas: fue disparada por los paparazzi hace pocos meses y en ella Aniston aparece sin trampa ni cartón. Vale que vemos en su rostro cierto rastro de ojeras –suele usar gafas de sol para disimularlas- y alguna arruga en la frente. Pero con una ‘materia prima’ de tal calidad es absurdo recurrir al ordenador. Es como usar un buen vino para hacer calimocho.
Hacemos bastante hincapié en el uso del famoso programa porque aunque hoy se usa en el 90% de los reportajes de las revistas de moda, en la presente ocasión ha sido especialmente mala la idea de emplearlo. Por su culpa las imágenes de Barbra Streisand han quedado ninguneadas.
Mejor el original
Vale que el reportaje es una una interpretación de las imágenes originales, pero está claro que se ha buscado que el resultado sea bastante parecido. Por eso nos parece una burrada barrer de un plumazo la textura de la piel de la modelo. ¿Si Barbra Streisand no necesitó retoque para qué lo necesita Jennifer Aniston? Tenemos una teoría sobre eso.
Cuando se lanzaron los Blue-Ray para desbancar del salón de casa al DVD surgió una polémica. Ya que el nuevo sistema proporcionaba imágenes de alta definición las viejas películas en los nuevos televisores mostraban el clásico grano del celuloide, un detalle que no se veía en los DVD. ¿Había que limpiar digitalmente un elemento expresivo que formaba parte de la esencia de la película original?
Algunos estudios de cine lo hacen y las películas que son así tratadas provocan una sensación que puede ser bastante desagradable, pues uno siente extrañeza al verlas. Es como cuando a alguien le pareció que era buena idea remasterizar el sonido original de los Beatles. Una supuesta ‘mejora’ ante la que muchos corren espantados a poner el viejo disco. Algo muy parecido sucede con los retratos que Mark Seliger ha hecho de Aniston.
¿Tan necesario era que en ese homenaje la piel de la modelo pareciese plástico? Ese detalle manda al traste en gran medida el trabajo del fotógrafo, al que probablemente se la ha impuesto de forma directa o indirecta que retocase a Aniston.
Semejante condicionante además lleva acarreado el que no puedan usarse viejos carretes para hacer las fotos, un recurso que podría ser muy interesantes en un trabajo de ese tipo. Y no se puede porque el grano de la película sería un obstáculo para retocar después la piel de Aniston.
Si perdonamos todo eso, que no resulta fácil, podemos decir que la sesión tiene algún interés. Sobre todo porque el fotógrafo es todo un experto en ‘revivals’ fotográficos, tal y como pudimos ver en el reportaje que realizó para Vanity Fair de una versión actualizada de West Side History protagonizada por Jennifer López.
Aunque aquel reportaje y el que ahora aparece en Harper’s Baazar no están mal, resulta penoso ver como las editoriales recurren una y otra vez a los mitos del pasado. Algo que pudimos ver que sucede de forma compulsiva en algunos casos. Un ejemplo perfecto es la obsesión que muestran muchos fotógrafos porque algunas celebrities imiten a Marilyn Monroe. Nos gustaría ver un poco más de creatividad.
Visto lo visto preferimos al Mark Seliger que retrata vestido de chica a Brad Pitt o capta a Borat rodeado de vigilantes de la playa. Si a él le sienta mucho mejor trabajar con más libertad y con sentido del humor a Jennifer Aniston lo que le va es ser ella misma. Así fue como enamoró a un montón de treintañeros.
Ver más de: