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Sasha no estaba invitada a la foto

Ramón Peco.- La hija de Michelle Obama se convirtió, por fortuna, en la protagonista de una imagen que sin ella hubiese sido simplemente otra aburrida foto oficial. Y es que un tutú amarillo y una sonrisa inmensa pueden hacer milagros.
Nos ha encantado que Sasha, la hija de Michelle y Barack Obama, se convirtiese en protagonista de una foto a la que no estaba invitada y en la que únicamente tendrían que figurar su madre, los Reyes y Letizia. Gracias a ella y a Michelle -que insistió en ser madre en vez de ser mujer del presidente de Estados Unidos- la imagen no es otra soporífera imagen oficial, un genero fotográfico tan aburrido que pide a gritos que algo o alguien rompa con el sopor que suele acompañarlo.
A pesar de que nadie de los que aparecen en la foto que se produjo en las escaleras del palacio de Marivent aparece con un atuendo demasiado rígido, el tutú amarillo y la blanquísima sonrisa de Sasha le dan a la escena vida, mucha vida. Tanta que uno está tentado a pensar que en esa imagen hay algo verdaderamente metafórico.
La juventud suele ser un elemento de contraste cuando hace acto de presencia en una escena en la que prima la rigidez en las formas. Que es justo lo que sucede en esa imagen. Sobre todo porque Sasha, que es un símbolo perfecto del siglo XXI, aparece junto a un monarca que representa sobre todo el siglo XX. Y es que al Rey, a punto de jubilarse a sus 72 años, se le asocia más con el pasado que con el futuro. Sasha en cambio es la jovencísima hija del hombre que ha representado a nivel mundial la imagen del cambio, la imagen de cierta esperanza de futuro.
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Por eso y por la espontaneidad demostrada por ella y por su madre, un elemento que también tiene su dosis de simbolismo, nos ha encantado que se fuese al traste el protocolo que un Rey tan acostumbrado a él había intentado dar a la escena -al persuadir sin éxito a Sasha para que no estuviese presente-. Veamos otras imágenes en las que la rigidez en las formas fue puesta a prueba.

Menudo peligro

Esa seriedad con la que aparecen los Reyes en la foto no sabemos si se debe a la solemnidad del momento o a que tienen cierto mosqueo por si al maorí de la exhibición se le escapa ese pedazo de machete. Y es que cuando a uno le toca viajar a las antípodas -la imagen se produjo en Nueva Zelanda- parece que lo mejor es mantenerse todo lo hierático que pueda, sea lo que sea lo que le planten a uno delante.

Duelo en las escaleras

La presente foto dio la vuelta al mundo en su momento. No sabemos si los estilistas de Letizia Ortiz y Carla Bruni lo hicieron a propósito, pero el caso es que la escena con esos dos solemnes y ceñidos traseros hizo correr ríos de tinta en la visita oficial que la primera dama de Francia realizó con Nicolás Sarkozy a España. Y es que por muy espabilados que sean los fotógrafos que cubren esa clase de escenas oficiales -siempre dispuestos a sacarle punta a lo inesperado- nos tememos que esa imagen no es precisamente fruto de la casualidad.

Lo que hay que aguantar

Isabel II no se prodiga a la hora de regalar sonrisas, pero ante semejante invitada no le quedo más remedio que poner su mejor cara para que la escena fuese digerible. Y es que esa imagen de la recepción a Lady Gaga nos parece una de las mejores que hemos visto de un monarca en apuros, pues la diva pone a prueba la seriedad de cualquier situación, por majestuosa que sea.