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¿Hay un doble rasero al publicar fotos de menores?

La revista ha pedido disculpas por publicar una foto en la que se aprecia el rostro del hijo de Penélope Cruz y Javier Bardem. Con otros menores no se pone tanto celo.
Unas fotografías del hijo de Penélope Cruz y Javier Bardem obtenidas sin su permiso y publicadas por Hola han sido noticia tras las disculpas solicitadas por la revista a la pareja. La revista se compromete a no publicar ninguna imagen del niño sin la autorización de los padres. El caso vuelve a poner sobre la mesa el intenso y vicidado debate sobre la realización y difusión de fotografías a menores. Y decimos viciado porque en nombre de los derechos de imagen de la infancia no son pocas las barbaridades que se cometen.
Con frecuencia el que esto escribe se ha tenido que enfrentar a la decisión de publicar o no una foto de un menor en algunos de los medios por los que ha pasado. La solución a ese dilema siempre ha sido sencilla: ninguna imagen en la que aparezcan niños es susceptible de publicarse por la sencilla razón de que la ley no lo permite sin el consentimiento de los padres o tutores.
Uno de los grandes problemas a la hora de enjuiciar la aparición de menores en los medios es que se aplica un doble rasero. Todo el celo que se pone para que el rostro del hijo de Penélope Cruz y Javier Bardem no se difunda es inversamente proporcional a la laxitud con la que se publican a diario fotos de niños del tercer mundo o de países azotados por guerra.
Para comprobarlo basta con poner en el buscador de la agencia Gtres -la que usamos mayoritariamente en Divinity- las palabras 'niño' y 'guerra' para tener acceso a más de 300 imágenes. La foto que publicamos sobre estas líneas ha sido disparada el pasado 4 de abril en Libia por el reportero Ben Curtis de la agencia Associated Press. La original no tenía la trama de pixeles que le hemos incorporado.
No ponemos en duda la profesionalidad de Curtis ni sabemos si los padres de ese niño que aparece en la imagen le dieron al fotógrafo consentimiento para difundir su rostro por todo el mundo. Lo que sí sabemos es que nadie se ha tirado de los pelos al ver esa imagen difundida a nivel mundial. Si todos los reporteros que cubren un conflicto se abstuvieran de difundir imágenes de menores sin el consentimiento explícito de sus padres apenas nadie vería que los niños suelen ser las primeras víctimas de una guerra.
El exceso de celo en un tema como el de proteger al menor parece lógico, pero lo cierto es que una cámara no es un arma y  es excesivo entender siempre una foto como una agresión. Pero parece que eso es justo lo que se piensa en estos tiempos. Sobre todo si tenemos en cuenta que la policía es la que en España 'educa' a los escolares sobre la difusión de imágenes en las redes sociales.
Otro asunto importante es que en algunas ocasiones el famoso de turno utiliza a su hijo, consciente o inconscientemente, como un escudo ante los paparazzi.  Son tristes las célebres imágenes de Kate Moss huyendo con su hija de las decenas de fotógrafos que la acosaron en el aeropuerto de Los Angeles.  Unas imágenes que, tal y como demuestra esta web, sirvieron incluso para cambiar la legislación que en California regula el trabajo de los fotógrafos.
Por otra parte ese exceso de celo que se tiene con los hijos de los famosos no es algo que sucede en todas partes. Basta con ver esta foto de Angelina Jolie con sus retoños publicada en Huffington Post para comprobarlo. Algo que nos lleva a preguntarnos ¿qué hubiese pasado si un medio estadounidense hubiese publicado las fotos del hijo de Penélope y Javier Bárdem? Esa y muchas preguntas tienen una difícil respuesta pero de entre todas ellas subyace una importante: ¿no estaremos instrumentalizando los derechos de la imagen del menor hacia lo que más nos conviene en cada ocasión?