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Chanclas, ¿sí o no? Estado de la cuestión

El calzado cómodo para los momentos de relax (aunque se cuele en alguna alfombra roja): un paseo con el perro, la salida del gimnasio o el descanso de un rodaje. La chancleta es, en el mundo celebrity, sinónimo del descanso más placentero. Por Florinda Chic
Acordaréis conmigo que pocas cosas hay más anodinas que una chancla, esa categoría que ni con Gisele Bündchen como embajadora estelar se convierte en icono de estilo. Y, sin embargo, no hay hogar en el que no haya, al menos, un par de ellas.
Son baratas, cómodas, fáciles de transportar y, ¡qué demonios!, alivian los pies del (glamouroso) suplicio del tacón. No es infrecuente ver a famosas y celebrities bajarse de un avión enfundadas en chanclas (súmenle un gorro y unas gafas de sol para completar la trilogía aeroportuaria) para poder soportar las largas horas de alfombra roja que vendrán a continuación.
Así mismo nos encontramos hace poco a Jennifer Lopez, que entre toma y toma se enfundó en unas chanclas con planaforma. No son de ninguna marca conocida (si les interesan pregunten a pie de playa en Benidorm por su kiosko más cercano) pero qué cómodas se ven. Selma Blair y Tania Llasera (una de aquí y otra de allá) rizan el rizo de la comodidad: salen a pasear con el dedillo al aire, parece que le copiaron el estilismo a Natalie Portman. Como dirían las folclóricas: arreglás pero informales.
La palma sin embargo se la lleva Halle Berry que, ni corta ni perezosa, se presentó en un evento de Revlon con chancletas y a lo loco. Vale que era deportivo pero reflexionemos por un momento ¿para qué deporte sirve este calzado?  Quizá hubieran sido mejor unas deportivas...
Y aunque la marca reina en el terreno de las chanclas de dedo (o flip flops que dirían los british) es Havaianas, todavía hay quien se resiste a pasar de la chancla original, la que solo tiene una tira que va de un lado a otro del pie. Vamos, la que usan los que consideran que las de dedo son muy incómodas. En esta categoría mandan los varones. El cantante Cee-Lo fue a un evento de Sony con esas chanclas (¡tranquilas, llevaba calcetines y camiseta brillante!). En el lado patrio (aunque viva en Washinghton) tenemos a Urdangarín, un hombre a una chancla pegado. Y no es el único de la realeza, ya que Andrea Casiraghi ya se ha dejado ver con ellas. Al final, ya verán, esto de las chanclas será el complemento más deomcratizador.