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Maxi iglesias: "Soy demasiado romántico para los tiempos que corren"

maxi iglesiasEsther L.Calderón
A Iglesias le queda impecable el traje. Se ajusta el pinganillo, las mangas. Mira alrededor con sus ojos azules, la marca de la casa, de modo reposado y perspicaz. Menos es más. Maxi ahora es Kevin (Costner). Suyo es el papel protagonista (que se alterna con Iván Sánchez) en el musical de El Guardaespaldas que se estrena este 28 de septiembre en Madrid. 'I will always love you', el mítico himno de Witney al amor, se oirá por primera vez en la Gran Vía. Y parece que la emoción que despierta sigue intacta después de 25 años: "Se me ponen los pelos de punta", nos dice el madrileño. Hemos venido a verle a los ensayos. Buscamos un hueco tranquilo entre los bailarines, el piano y la máquina de café.
¿Estás contento con tu Kevin?
Mucho. Es mi primera vez en un musical con todo lo que ello conlleva: nervios, incertidumbre… pero al mismo tiempo súper satisfecho. Estoy aprendiendo mucho y hay una energía maravillosa. Y eso es vital para mí: cuando tengo que estar yo pendiente de dar energía al resto me agoto y aquí no pasa eso: todos estamos aportando. Estamos como estrenando zapatos nuevos.
¿Qué está siendo lo más difícil de ser Costner?
Contenerme en los ensayos para no salirme del personaje y no dar un aplauso como espectador. Y de no emocionarme.
¿Descríbeme tu Guardaespaldas?
Práctico, sensato y emocionalmente contenido.
¿Se parece a ti?
En muchas cosas.
Maxi Iglesias
¿También eres de contenerte emocionalmente?
Muchas veces lo he hecho, sí. A veces no te toca emocionarte o expresar lo que de verdad te pasa por dentro porque estas en ese momento ahí por otro motivo. Pero lo estoy cambiando: no es bueno que las emociones se queden dentro, hay que sacarlas.
¿Estás más por la honestidad ahora?
Siempre he sido muy honesto. Voy de cara, siempre. Pero antes, en vez de ponerme a llorar o a gritar a alguien si me enfadaba, estaba un rato sin hablarle del cabreo y cuando ya estaba más tranquilo hablada. Tengo un lado práctico que me hacía pensar que si entraba en cólera en un ensayo, por ejemplo, nos íbamos a retrasar y no iba a haber ni escena ni secuencia. En fin, que ya digo que ahora sí me enfado en el momento.
¿Y romántico?
Puff, mucho. Demasiado para los días que corren.
¿Por qué demasiado?
Nos estamos metiendo una espiral de consumismo, materialismo y cosas superficiales que, cuando eres romántico, en el sentido de romántico del medievo, no es práctico. Es como, ¿de qué mundo vienes? Me fijo mucho en los detalles. Romántico no en el sentido de ponerle velas a mi chica en la cena, sino en el sentido de ver a alguien que admiro y no sacar el móvil, sino preguntarle qué estaba sintiendo cuando escribió ese libro o compuso aquella canción. Soy emocional. Ahora todo se ha reducido a hacer una foto y ya. He tenido enfrente a gente que admiraba muchísimo y no he sacado el móvil.
¿A quién cantarías 'I will always love you'?
… lo cantaría, sí (risas). Me pone los pelos de punta. Todos sabemos que se lo cantaríamos a alguien especial, por eso es tan especial esa canción. Lo que dice te lleva a otro lado, hay un plano paralelo en el que está la música por un lado y luego lo que la gente pone al pensar en su persona amada.
¿No lo quieres decir?
Mejor no. Yo sé a quién se lo cantaría y ella también.
Tenemos honesto, romántico, emocional…
Un partidazo (risas).
¿Cansa a veces que te hablen de tus ojos?
Para nada. Ojalá siempre se hable de mis ojos (risas). La gente suele ser muy maja. Sin ir más lejos, ayer en un hospital una chica se quedó impactada y fue muy gracioso porque fue muy bonito. A mí me mueve la sinceridad, la honestidad y el soy como soy.
Tienes 734k de seguidores en redes que miran cada movimiento, ¿eso presiona?
No. Cero presión. Siempre he llamado la atención. Desde pequeño, jugando al fútbol, en el instituto…
¿Engancha?
No, tampoco, da responsabilidad. En esas fotos de Instagram intento siempre cumplir con la responsabilidad íntima de dar ejemplo, lanzar un mensaje. En cuanto a hacer el bien, no dañar, respetar al otro. Siempre.
¿De dónde viene tu nombre: Maximiliano Teodoro?
Maximiliano porque mi madre quería darme algo diferente desde el nacimiento, no un nombre habitual y le encantaba ese. Y Teodoro por mi abuelo paterno. Soy hijo único, puso toda la carne en el asador de nombres por si acaso (risas).
¿Vendrá a verte?
¡Hombre claro! Está deseando. Le encanta Kevin Costner y 'El Guardaespaldas' es una de sus pelis favoritas. Y de mi padre también. Soy lo que soy gracias a ellos, así que hacer este papel sabiendo que les gusta tanto es un pequeño homenaje a los dos.
¿Te gustan las motos, no?
¡Me encanta el motor! Motos, coches, bici, patinete… lo que sea. Me encanta la velocidad en circuito, esa adrenalina. Y también el diseño de vehículos, cómo transmiten de una forma creativa las ideas.
¿Es verdad que tienes una cicatriz de un ciervo?
(Risas) ¡Sí, es surrealista, pero es verdad! Estábamos bailando y perdimos el equilibrio y en la pared había un ciervo y me clavé el cuerno. Molaría decir que me atacó uno, pero no (risas).
Si te dicen 'Física y Química' qué es lo primero que te viene a la cabeza…
Diez años sin parar de trabajar. Eso me viene. Me dio una oportunidad enorme de crecimiento personal y laboral. Si no hubiese hecho esa serie no estaría aquí con Witney ahora mismo. Lo tengo clarísimo.
¿Hacia dónde quiere ir Maxi Iglesias?
Me encantaría producir y dirigir, la verdad. He estudiado realización de cámara de hecho para ello y estoy con psicología para poder dirigir bien a actores... Lo tengo ahí entre ceja y ceja: dirigir es mi próximo reto.